viernes, 29 de octubre de 2010

Hagamos que los versos de Miguel Hernández inunden la Red

El 30 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, poeta al que hemos ido recordando en Internet con numerosas actividades. Hagamos que la Red se inunde con sus versos.

Desde el portal Leer.es, y los blogs A pie de aula, Blogge@ndo, Repaso de lengua y Tres Tizas animan a la blogosfera para que el 30 de octubre inundemos los blogs y las redes sociales con versos de Miguel Hernández.

De estos 4 fantásticos blogs y de su trabajo para acercar educación y TIC's ya hablamos hace unas semanas.

Si quieres participar, en "el centenario que no cesa" tienes la convocatoria

Hagamos que los versos de Miguel Hernández inunden la Red.

Nosotros nos sumamos a ella con esta modesta aportación.

Los versos de Miguel Hernández inundan la Red.

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Me tiraste un limón, y tan amargo
con una mano cálida, y tan pura,
que no menoscabó su arquitectura
y probé su amargura sin embargo.

Con el golpe amarillo, de un letargo
dulce pasó a una ansiosa calentura
mi sangre, que sintió la mordedura
de una punta de seno duro y largo.

Pero al mirarte y verte la sonrisa
que te produjo el limonado hecho,
a mi voraz malicia tan ajena,

se me durmió la sangre en la camisa,
y se volvió el poroso y áureo pecho
una picuda y deslumbrante pena.








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En la simbología secreta de "El rayo que no cesa", en cervantesvirtual.com, nos dan esta interpretación:
Este soneto se escribió para El Silbo vulnerado. Apenas tiene variaciones, posiblemente estén dedicados a Josefina. En este soneto, parece ser, que relata un hecho real, de un día que Josefina le tiró un limón a Miguel en la cabeza porque él, estando en el huerto, le robó un beso al descuido y ella, ofendida, le tiró un limón y le produjo una herida sangrante, y además, a ella, parece ser que le hizo gracia el limonado hecho y encima se ríe.
Este despecho o desprecio fue causa de un deseo frustrado que llevó al poeta en otros sonetos a recordar sus «delincuentes» besos, el deseo de ser besado por la amada, que tenía una «mentalidad pueblerina». La palabra beso se repite 9 veces, para él son «sustanciales besos». También en el soneto 11, v. 3 escribe raptor intrépido de un beso. Miguel se convierte en un empedernido buscabesos, para ser querido y aceptado por la amada como demostraciones de amor sincero.

Miguel deja inconclusa la anécdota poética, sin moraleja, posiblemente desea volver a retomar el tema del beso robado, lo cual supone un procedimiento de gran atractivo que evidencian los recursos estéticos del poeta en el sentido de dejar en el lector un testigo o cláusula que le servirá para repetir la anécdota desde otro punto de vista.

jueves, 28 de octubre de 2010

"La religión es basura"

La agencia de publicidad Muckmouth, de Auckland, Nueva Zelanda, diseñó una blasfema campaña para la empresa Eshe Streatwear. La campaña incluye 4 posters, que fueron distribuidos por todas las calles de Auckland, y estampados en skateboards y camisetas

Tópicos aparte, la publicidad tiene la capacidad de romper tabúes sobre raza, sexo y política. Sobre todo después de las escandalosas campañas de Benetton.

En este caso, la campaña arremete contra la religión y refleja algunos escándalos que la han salpicado, como la pederastia en la iglesia católica y la comercialización de la religión a manos de los telepredicadores

Pasen y vean:
























Si quieren descargarse los posters en grande, aquí les dejo el enlace de alta resolución en pdf.

Supongo que no es necesario decir que reflejar aquí esta campaña no implica necesariamente estar de acuerdo con ella o apoyarla.


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miércoles, 27 de octubre de 2010

La realidad supera la ficción. De cómo Allan Poe predijo la tragedia del "Mignonette", con 46 años de antelación

"Edgar, a poet", como prefería que le llamaran, escribió una única novela: "La narración de Arthur Gordon Pym". Es seguramente una de sus obras más enigmáticas.
En ella, su protagonista, Arthur Gordon Pym, se embarca en el ballenero Grampus. A bordo vivirá numerosas peripecias:

Hay crudos elementos en ella que invitan a la especulación y a la polémica: sanguinarias escenas de violencia, de cadáveres en descomposición, incluso de canibalismo, todas ellas, según era propio en el autor, muy bien dibujadas y cuajadas de detalles escabrosos. 
En una sociedad pacata y puritana como la suya, es llamativo que Poe se atreviera a llegar literariamente tan lejos con sus obsesiones.

Pero lo más llamativo de la obra, siendo ya de por sí interesantes las fuentes tanto históricas como narrativas que maneja, es su desenlace.


(Si no has leido el relato y te interesa, no sigas leyendo este apunte. Descarga el pdf de la bibliografía, leélo y vuelve después).


Los últimos capítulos, "que abundan en un tono fantástico chocante con el realismo expuesto anteriormente", narran las penalidades del ballenero y cómo los cuatro supervivientes deciden matar y comerse a un marinero, cuyo nombre era Richard Parker.

Así narra Poe el momento:

Tendí la mano con las astillas, y Peters sacó inmediatamente una de ellas. Se había salvado...; al menos, su astilla no era la más corta, y ahora había otra posibilidad más en contra mía. Reuní todas mis fuerzas y le ofrecí las astillas a Augustus. También sacó inmediatamente una, y también se salvó; y ahora tenía las mismas probabilidades de morir o vivir. En aquel momento se apoderó de mi alma toda la fiereza del tigre, me dirigí hacia mi pobre compañero Parker, con el odio más intenso y diabólico. Pero este sentimiento no duró mucho y, al fin, con un convulsivo estremecimiento y cerrando los ojos, le tendí las dos astillas restantes.
Transcurrieron más de cinco minutos antes de que se resolviese a sacar su suerte, y durante este tiempo de inquietud que partía el corazón no abrí ni una sola vez los ojos. Por fin, una de las dos astillas fue rápidamente arrancada de mi mano. La decisión estaba tomada, pero yo no sabía si era en favor o en contra mía. No hablaba nadie, y yo no me atrevía a mirar la astilla que tenía en la mano. Peters me cogió del brazo y me obligó a abrir los ojos, viendo inmediatamente en el semblante de Parker que me había salvado y que él era el condenado. Falto de aliento, caí sin sentido sobre la cubierta. 

Me recobré de mi desmayo a tiempo aún para ver la consumación de la tragedia en la muerte de quien había sido el instrumento principal de que se cumpliese. Sin embargo, no opuso resistencia, y cayó muerto en el acto de una cuchillada en la espalda por Peters. No debo detenerme a relatar la horrible comida que siguió inmediatamente; estas cosas han de imaginarse, pues no hay palabras con poder suficiente para impresionar el espíritu con el tremendo horror de su realidad. Baste decir que, habiendo apaciguado en cierta medida la rabiosa sed que nos consumía gracias a la sangre de la víctima, y habiendo desechado, por común asentimiento, las manos, los pies y la cabeza y arrojándolas junto con las entrañas al mar, devoramos el resto del cuerpo, en pedazos, durante los cuatro eternamente memorables días del diecisiete, dieciocho, diecinueve y veinte de aquel mes.


Con ser un relato estremecedor, 46 años después la realidad superó la ficción.

El 5 de julio de 1884 el yate británco Mignonette naufragó. Los cuatro supervivientes permanecieron tras 3 semanas a la deriva en un bote alimentándose únicamente de una tortuga que capturaron y bebiendo su orina para no deshidratarse.

Uno de ellos, el más joven, enfermó tras beber agua de mar, y otros dos de los supervivientes decideron matarlo para alimentarse con su cadáver. Se llamaba Richard Parker.

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Bibliografía
La narración de Arthur Gordon Pym, en wikipedia.
La narración de Arthur Gordon Pym; pdf para su descarga y, eventualmente, lectura.
La narración de Arthur Gordon Pym; reseña en bibliopolis.org
Juicios, en cosechadel66.es.
Ley del mar.
R v Dudley and Stephens

Sobre Allan Poe
• En Papel en blanco;
• En
Apostillas literarias;
• Museo de Poe;
• En
red argentina;
• ABC cultural;
• En Narrador: Radio Futura, Allan Poe y Annabel Lee

martes, 26 de octubre de 2010

"¿Qué habría sido de muchos escritores sin la Guerra Civil?"

"A veces me preguntó qué habría pasado en este país sin la Guerra Civil. ¿De qué habrían escrito muchos escritores? Antes escribían de ella los que la habían vivido, ahora los hijos y los nietos."


Quien así habla es Javier Tomeo, en una entrevista que le realizó Antón Castro en Heraldo de Aragón.

Y tenemos que reconocer que tiene razón, visto el aluvión de novelas que tratan el tema, más que como retrato o reivindicación, como tema de moda en el que todo cabe, desde obras maestras a infumables panfletos.

Javier Tomeo no es un autor de masas; impermeable a la crítica, al público, a los editores, su obra se ha publicado en numerosos países y sus obras de teatro se adaptan constantemente y con notable éxito.

Dice Wikipedia de él:

"Tomeo es un escritor muy imaginativo que posee un mundo propio original, si bien utiliza la técnica kafkiana de la parábola, y en algunos aspectos es comparable a Thomas Bernhard y Luis Buñuel.
Así pues, su narrativa es con frecuencia experimental, inspirada a veces en la perspectiva de las cosas, los animales y otras formas de vida. Sus ficciones proceden por acumulación de detalles ilógicos hasta alcanzar la exarcebación del absurdo en medio de la realidad más cotidiana, con un contenido crítico hacia la incoherencia de la organización social.
Su visión de la condición humana es, pues, dramática y existencial, pero también muy lírica y humorística, y subterráneamente simbolista, que se declara crípticamente contra todo nacionalismo, autonomismo, machismo y feminismo, contra toda dictadura real, o escondida, todo tópico, todo falso idealismo, todo prejuicio, los medios de comunicación (la televisión sobre todo), defendiendo la animalidad, los instintos y la monstruosidad de los seres humanos, desde la incomunicación total en la que el ser humano se hunde".

No es un escritor fácil de leer, ajeno por completo a las tendencias del mercado, a los gustos del público y a las "debilidades" alimenticias de numerosos escritores de éxito. Seguramente por eso dice lo que dice en el título de este apunte.

No obstante, y como botón de muestra, les recomiendo la lectura de "El castillo de la carta cifrada". No es su obra más famosa, ni la más vendida, ni la más premiada, ni la más representada. Pero es una deliciosa novela, publicada en 1974, y que sirve de muestra del estilo de Tomeo y su quehacer literario, de un autor imprescindible para comprender el panorama literario en castellano de finales del siglo XX y comienzos del XXI.

Encontraréis en internet innumerables referencias a su vida y obra. Aprovechad la ocasión para acercaros a un escritor poco al uso pero necesario.

lunes, 25 de octubre de 2010

miércoles, 20 de octubre de 2010

La brillante ausencia de gramática

Lea este titular e intente adivinar la causa de la ruptura:















Según este titular, ¿quién diría vd. que apoyó los presupuestos?

Más de 200 personas ya lo entendieron porque les gustó a lo retuitearon.

Pero imagine que ha estado vd. temporalmente en otro planeta o, simplemente, es de otro país.

La noticia es de El Mundo, de su edición digital e impresa del 20 de octubre.

Y, parece, que alguno de sus periodistas o redactores necesita refrescar sus nociones de gramática básica, que, como se ve, brilla por su ausencia.

lunes, 18 de octubre de 2010

La importancia de una coma

Lea y analice la siguiente frase:

"Si el hombre supiera realmente el valor que tiene la mujer andaría a cuatro patas en su búsqueda".

Si usted es mujer, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra "mujer".

Si usted es hombre, con toda seguridad colocaría la coma después de la palabra "tiene".

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Tan conspicuo análisis se atribuye a Julio Cortázar. Lo he encontrado citado en numerosos blogs y foros, y en la mayoría dan por cierta su autoría. Pero en ninguno ví la referencia bibliográfica exacta.

Así que "se non è vero, è ben trovato".

La cita me la manda Malena.



Y por si se les ha quedado un gusanillo de profundizar un poco más, aquí les dejo las

Normas para el uso de la coma

Generalmente se piensa que la coma se corresponde con una pausa en la entonación. Esto no es así exactamente: sí es cierto que en muchas ocasiones la coma coincide con una pausa en la pronunciación, pero no siempre. Hay casos en que es obligatoria la coma en los textos escritos aunque no hacemos pausa en la entonación, y viceversa. Realmente, la función de la coma es la de una aclaración sintáctica.
La coma debe emplearse en los siguientes casos:

— En las enumeraciones, para unir elementos de una misma serie. La coma, al igual que la coordinación copulativa equivale al signo + de la suma; por tanto, une elementos sintácticamente equivalentes: palabras, sintagmas, proposiciones subordinadas, oraciones simples: Paseé a lo largo de la calle Alcalá, por la plaza de la Independencia y  por el parque del Retiro; Nos dijeron que ya se había retirado la policía, que habían detenido a los implicados y que habían recuperado todo lo robado.
Tal como aparece en los ejemplos anteriores, entre los últimos dos elementos de una enumeración se sustituye la coma por la conjunción y. Cuando los elementos enumerados son sujetos, no se pone coma detrás del último, pues no se puede separar el sujeto de su verbo con comas: Luis, mis compañeros de trabajo, María y Julia cantaron en la fiesta.

— También se coloca coma en el lugar de un elemento que se suprime, bien porque se sobreentiende en un contexto dado, bien porque ya ha aparecido antes: A unos les gusta una cosa; a otros, otra.
Está dentro de este caso la coma que se coloca detrás de también u otro adverbio, cuando hay una oración sobreentendida: Los pendientes que le regalé se los pone por Navidad. También, cuando va a una fiesta.

— Para separar complementos del nombre en aposición explicativa. No es lo mismo decir Los empleados, descontentos, reivindicaron una subida salarial que Los empleados descontentos reivindicaron una subida salarial. Al igual que no es igual El Rey, Juan Carlos I, se dirigió a los presentes que El rey Juan Carlos I se dirigió a los presentes.

— Van entre comas las proposiciones de relativo explicativas para distinguir estas oraciones de las especificativas.
Explicativo significa que un elemento lingüístico (adjetivo, sintagma nominal, proposición adjetiva de relativo...) se refiere a otro en toda su extensión. No sirven para distinguir o delimitar un elemento de otro, sino para expresar cómo ve la realidad el autor, por eso se dice que las estructuras explicativas son subjetivas.
Se opone a especificativo, que es todo elemento que delimita o particulariza la extensión de otro, es decir, sirve para distinguir un elemento de los de su misma especie, por eso se dice que las estructuras especificativas son objetivas.

Cuando la proposición de relativo es explicativa debe ir entre comas: Juan, que es muy buen compañero, me ayudó a poner en orden el archivo. En este caso la oración únicamente puede ser explicativa, y la proposición de relativo sirve para expresar o explicar la visión del mundo de la persona que escribe, por eso se dice, que las estructuras explicativas son subjetivas.
En otros casos, puede cambiar el significado dependiendo de cómo puntuemos la oración. No es lo mismo Los amigos, que quisieron estar presentes, acudieron al acto que Los amigos que quisieron estar presentes acudieron al acto.

— Cuando se intercala cualquier tipo de incisos, aparte de los ya mencionados, debe ponerse coma delante y detrás de una oración intercalada en otra y para delimitar cualquier expresión intercalada, aunque los académicos permiten su supresión para no sembrar de comas un escrito, cuando la ausencia de estas no producen oscuridad sintáctica: No solo le aconsejó, sino que[,] hasta en ocasiones[,] le ayudó con dinero. Sin embargo, cuidado con esa supresión en el caso de por ejemplo, puesto que el ejemplo puede incluir términos no pretendidos por el autor. No es lo mismo Emparentar, por ejemplo por casamiento, con cierta clase de personas que Emparentar, por ejemplo, por casamiento, con cierta clase de personas.

— Se separan por coma muchos adverbios, locuciones adverbiales y locuciones conjuntivas que actúan de inciso, del tipo: además, así, realmente, en tan caso, aun así, esto es, a saber, es decir, en conclusión, en resumen, en cambio, no obstante, sin embargo...

— Para separar los vocativos del resto de elementos de la oración: Las cosas, amigo mío, no funcionan; Tú, cállate; Dame ese libro, Luis.
Al inicio de las cartas, y también en el estilo jurídico-administrativo, el vocativo va separado del resto por dos puntos y párrafo aparte. No debe confundirse el vocativo con el sujeto de la oración, que puede coincidir o no con la persona de sujeto de la frase.

— Se debe poner coma después de una proposición subordinada adverbial cuando esta antecede a la oración principal: Aunque me lo cuentes, no lo creo; Si estudias, aprobarás; Cuando llegues a Madrid, me llamas por teléfono.
Si la proposición subordinada adverbial se coloca en su orden, es decir, en el predicado, no va separada por coma de la principal.
Únicamente se separa con coma las proposiciones pseudocausales introducidas por porque; dichas proposiciones son, en realidad, consecutivas no causales. La oración Ha llovido, porque está mojado el suelo equivale a la construcción consecutiva Ha llovido de manera que está mojado el suelo. Esto es debido a que los hablantes han omitido una parte del discurso que se da por sobreentendida: [Me doy cuenta de que] ha llovido porque está mojado el suelo. Para indicar esa omisión y para diferenciar estas oraciones de las verdaderamente causales, se coloca la coma. En el resto de construcciones causales no aparece coma, así: Está mojado el suelo porque ha llovido.

— Pueden separarse por coma los complementos circunstanciales y otros complementos del verbo que se antepongan a él. Sin embargo, en muchos casos no es necesaria la coma: Esta mañana[,] me he levantado a las ocho; Durante muchos días[,] la lluvia cayó incesantemente; Con esta pluma[,] escribió toda su obra.

— Se coloca coma entre los elementos de una enumeración y antes de la palabra etcétera. Para algunos puristas esta palabra es de voz latina que significa y además; por tanto, se trataría de una expresión que no debería ir precedida por coma cuando concluyera un párrafo enumerativo. Sin embargo, la memoria etimológica se ha perdido en esta palabra, como en tantas otras, y, al igual que con el resto, no se tiene en cuenta la función o el significado latino para su puntuación en la lengua actual.

— Las proposiciones coordinadas copulativas van unidas por la conjunción y, o su equivalente, y sin coma, a no ser que antes o después de esta conjunción aparezca un inciso intercalado.

— Tampoco llevan coma de separación los elementos unidos por la conjunción disyuntiva "o". Sí se puede poner coma para separar los elementos unidos por la conjunción "o" en una oración interrogativa compuesta: Iré de vacaciones a Galicia o viajaré a Italia: no lo tengo decidido; ¿Quieres a ponerte a trabajar, o vas a estar mirando todo el tiempo?

— No es incorrecto poner coma delante de las conjunciones "y" y "o" que ponen fin a una enumeración, cuando el elemento final al que ellas preceden rompe la uniformidad con los demás: Estuvieron todo el día peleándose, llorando, estorbando y desordenándolo todo, y por la tarde les dio la fiebre. O cuando enlazan elementos en los cuales ya existen esas conjunciones: Pueden venir él o su hermano, o mandar a alguien en su lugar.

— Se coloca coma para separar las proposiciones o sintagmas unidos por conjunciones distributivas: Pedro cambia continuamente de humor: ya se muestra eufórico, ya se deprime por cualquier cosa; Bien cuentes la verdad, bien mientas, no te van a creer.

— Se puede poner coma delante de conjunciones adversativas: Estoy cansado, pero seguiré hasta el final.

— Se pone coma entre la repetición la misma palabra, cuando la segunda introduce una explicación: Para contártelo tenía muchas razones, razones en las que había meditado durante mucho tiempo.

— En general, debe ponerse coma en todos los casos en que es preciso hacer notar que una oración o un complemento no se relacionan con la palabra que les precede inmediatamente, sino con otra más lejana o con toda la oración. No es lo mismo Obligar a alguien a hablar con habilidad que Obligar a alguien a hablar, con habilidad.

— Se pone coma delante de como cuando esta palabra no expresa igualdad, sino que introduce un ejemplo: Me gustan los pueblos con historia como Alba de Tormes, pero Me gustan los pueblos con historia, como Alba de Tormes, Milán y Granada.

— No se pone coma antes o después de la conjunción que, a no ser que haya, antes o después, un inciso: Nos dijeron, por tanto, que, al llegar el verano, tendríamos horario intensivo.

— No se pone coma después de la conjunción pero cuando va delante de una oración interrogativa: Pero ¿qué dices?

No se pone coma delante del paréntesis, el corchete o la raya de inciso, pero sí puede ir detrás.

viernes, 15 de octubre de 2010

El escritor frente al farsante: de cómo Jonathan Swift desenmascaró a John Partridge

Jonathan Swift es mundialmente conocido por su obra más célebre: "los viajes de Gulliver".

Publicada en 1726 esconde una sátira feroz contra la vanidad y arrogancia humanas.

Su visión satírica de la sociedad de su tiempo le llevó a protagonizar una curiosa anécdota, bajo el pseudónimo de Isaac Bickerstaff, contra un conocido astrólogo de la época, John Partridge, "cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas".

Fue seguramente el inventor del Hoax, tal fue la repercusión de lo sucedido.


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Jonathan Swift es mundialmente conocido por su obra más célebre: "los viajes de Gulliver".

Publicada en 1726 bajo el aspecto de libro de viajes, género habitual en el XVIII, esconde una sátira feroz contra la sociedad de su tiempo y contra la vanidad y arrogancia humanas.

"Los viajes de Gulliver es una obra salvajemente amarga y, en ocasiones, indecente, una desabrida burla a la sociedad inglesa de su tiempo y por extensión al género humano".

Hasta tal punto es así, que si bien la primera parte, El viaje a Liliput, ha pasado a la historia como un clásico de la literatura infatil y juvenil, la última, El viaje al país de los Houyhnhnms, suele excluirse de muchas ediciones juveniles por su mordacidad.

No se pierdan la descripción que hace de unos "detestables animales" llamados "yahoo":

Es imposible pintar el horror y el asombro que sentí cuando aprecié en aquel animal abominable una perfecta figura humana. Cierto que el rostro era ancho y achatado, la nariz hundida, los labios gruesos y la boca grande; pero estas diferencias son comunes a todas las naciones salvajes, donde las facciones de la cara se desfiguran por dejar los naturales a sus hijos que se arrastren contra el suelo o por llevarlos a la espalda con las caras aplastadas contra los hombros de la madre. Las patas delanteras del yahoo no se diferenciaban de mis manos sino en la longitud de las uñas; la aspereza y obscuridad de las palmas y lo peludo de los dorsos. Las mismas semejanzas con las mismas diferencias había entre nuestros pies, cosa que yo sabía perfectamente, pero no los caballos, a causa de mis zapatos y medias; las mismas entre todas las partes de nuestros cuerpos, excepto por lo que toca al pelambre y el color que ya he descrito anteriormente.

…pues por lo que hacía a aquellos inmundos yahoos, aunque por aquel tiempo había pocos amantes de la Humanidad más ardientes que yo, confieso que no vi nunca un ser sensible tan detestable en todos los aspectos; y durante toda mi estancia en aquel país, cuanto más me acercaba a ellos, más aborrecibles se me hacían.


Uno de sus primeros trabajos en prosa fue La batalla entre los libros antiguos y modernos, escrito en torno a 1697 pero publicado en 1704, "una mofa de las discusiones literarias del momento, que trataban de valorar si eran mejores las obras de la antigüedad o las modernas. En esta obra suya, Swift se puso de parte de los maestros antiguos y, con gran mordacidad, atacó la pedantería y el espíritu escolástico de los escritores de su tiempo".

Su estilo satírico se pone de manifiesto en otras obras, como en la Historia de una bañera, de 1704, en la que "ridiculizó con soberbia ironía varias formas de pedantería y pretenciosidad, especialmente en los terrenos de la religión y la literatura. Este libro despertó serias dudas sobre la ortodoxia religiosa de su autor, y se cree que, a causa del enfado que produjo en la reina Ana Estuardo, perdió sus prerrogativas dentro de la iglesia de Inglaterra".

Su actividad crítica hacia el sistema imperante también llegó a la política. Era miembro del partido Whig,  aunque mantuvo serias discrepancias con los miembros de su partido, pasándose al partido Tory en 1710 cuando éste llegó al poder. Llegó a ser director Examiner, el órgano informativo de los tories desde donde dirigió sus ataques hacia sus antiguos correligionarios: "De entre esos textos, el más elocuente e influyente fue El comportamiento de los aliados (1711), en el cual afirmaba que los whigs habían prolongado la Guerra de Sucesión española mirando sólo a sus propios intereses. Este panfleto fue la causa de la dimisión de John Churchill, primer duque de Malborough, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas británicas."

En 1726 publicó Los viajes de Gulliver. "El libro se volvió famoso tan pronto como fue publicado; John Gay dijo en una carta a Swift que «es universalmente leído, desde el Gabinete del Consejo hasta la guardería»; desde entonces, nunca ha dejado de imprimirse".

Fobos y Deimos, las lunas de Marte, no fueron descubiertas hasta 1877. Sin embargo Swift ya las había descrito con bastante exactitud en 1726 en los Viajes de Gulliver.

Su cración literaria incluye poesía, como el poema Cadennus and Vanessa. El nombre de Vanessa fue invención suya, como homenaje hacia Esther Vanhomrigh, de cuyo nombre tomó las inciales Van- y Es- para formar el apodo. El nombre cuenta ahora con bastante popularidad pero no se conocen Vannessas anteriores a la publicación del poema de Swift.

Pero volvamos al título del apunte.

Su visión satírica de la sociedad de su tiempo le llevó a protagonizar una curiosa anécdota, bajo el pseudónimo de Isaac Bickerstaff, contra un conocido astrólogo de la época, "cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas".
Fue seguramente el inventor del Hoax, tal fue la repercusión de lo sucedido.

John Partridge era un astrólogo de cierto renombre en la época, conocido por la publicación de almanaques y predicciones, calificadas por Swift como hemos visto en el entrecomillado anterior.

Como quiera que Swift era miembro de la iglesia de Inglaterra, y Partridge se había referido a ella en términos poco elogiosos, Swft se inventó el alias de Isaac Bickerstaff y publicó Predictions for the Year 1708, donde pronosticaba “…solemnemente que ese vulgar escritor de almanaques llamado Partridge, cuyas predicciones son siempre vagas, imprecisas y erróneas, morirá exactamente el 29 de marzo, por lo que le recomiendo que ponga sus asuntos en orden”.

Partridge publicó una carta tachando a Bickerstaff de "astrólogo de poca monta deseoso de fama". Pero el 30 de marzo, Swift prublicó una carta anónima en la que daba cuenta de la repentina enfermedad y muerte de Partridge el día 29, a las siete y cinco de la tarde.

La noticia fue dada por cierta y se hiceron eco de ella otros escritores y algunos diarios de la época. Hasta tal punto fue aceptada la veracidad de lo narrado que el nombre de Partridge fue borrado del registro, a pesar de que el propio Partridge lo desmintió, lo que suponía que se le daba oficialmente por muerto.
Aquí terminó su carrera, pues las ventas de su almanaque cayeron en picado hasta desaparecer.
Sus detractores, que no debían ser pocos, continuaron dando pábulo al bulo como venganza.

Entre las pruebas que Swift utilizó en su Una reivindicación de Isaac Bickerstaff, para demostrar la muerte de Partidge, se encuentra la de que era “…imposible que ningún hombre vivo pudiera haber escrito tanta bazofia“.


Swift murió en 1745, dejando la mayor parte de su fortuna a los pobres y estableciendo que se construyera un manicomio a sus expensas (quizá por los frecuentes episodios de demencia y depresión que padeció durante sus últimos años).

Su epitafio, escrito por él mismo:

"Aquí yace el cuerpo de Jonathan Swift, D., deán de esta catedral, en un lugar en que la ardiente indignación no puede ya lacerar su corazón.
 Ve, viajero, e intenta imitar a un hombre que fue un irreductible defensor de la libertad".


En un hombre solo en la red, encontramos otra jugosa anécodota sobre el personaje que ilustra su mordacidad:

En una ocasión Jonathan Swift, autor entre otras obras de "Los viajes de Gulliver", decidió darse un paseo a caballo, así que le pidió a su criado que le llevara las botas de montar. Cuando vió aparecer al sirviente con ellas completamente sucias le regañó, advirtiéndole que la próxima vez las limpiara antes de traérselas.
-Señor- se disculpó el muchacho -pensé que, como se iban a manchar de nuevo, no merecía la pena tomarse esa molestia.
Ahí quedó la conversación. El genial escritor montó en su caballo y advirtió al mozo que no volvería hasta la noche.
- Amo, os olvidáis de dejar la llave de la despensa -comentó el sirviente.
- Para qué la queréis?
- Para preparar el almuerzo.
- No hará falta... ¿para qué queréis almorzar? Después de todo, dentro de unas horas querréis comer de nuevo -replicó el ecritor.


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Bibliografía

• Jonathan Swift; Los viajes de Gulliver, en el Cervantes Virtual.
Los viajes de Gulliver. En el autor de la semana, de la Universidad de Chile.
Jonathan Swift en El poder de la palabra.
Jonathan Swift en wikipedia.
Anécdotas de escritores, en Lecturalia.

jueves, 14 de octubre de 2010

Prohibir el Corán

Prohibir un libro no remedia nada y, menos aún, en la época de internet.

No hay que prohibirlos, porque el problema no son los libros ni (apenas) los autores. Del mismo libro -el Corán, la Biblia- pueden nacer, y nacen, una conducta como la contraria. Si hay problema, viene de los lectores y, sobre todo, de esos secuaces de los fanáticos que casi nunca son lectores o solo leen un libro.

Quienes piensan que prohibir libros soluciona algo deben afrontar la necesidad de prohibirlos casi todos pues, por una u otra causa, pueden ofender a alguien.

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El político holandés Geert Wilders está procesado por opinar contra el islam. No lo procesan ulemas, sino jueces, y no se debate su ha pecado, sino si ha delinquido. Hay quien simpatiza con Wilders y pide, como él, que se prohíba el Corán, el islam o ambos. Hay libros prohibidos en los países donde su régimen aplica esta norma: te prohíbo leer esto porque sé lo que te conviene. Lo ha hecho las dictadoras de todo color, con jefes vestidos de paisano, de uniforme, con mitra o con turbante.

Pero repudiar el contenido de un libro no es prohibirlo. En una democracia, un libro debe ser prohibido si incurre en violación del código penal. La prohibición de los libros como tales no tiene sentido en las sociedades donde impera el Estado de derecho. Además de la cuestión de principio, hay un problema de efectividad: no es posible puertas al campo. En casa tengo un ejemplar de "Mein Kampf", el famoso libro de Hitler, y quizá eso sea delito en alguna parte. En internet está al alcance de cualquiera. Y en las bibliotecas alemanas hay miles de ejemplares de las muchas ediciones que se hicieron de semejante vulgaridad, sin que ello implique hoy ningún riesgo para nadie: los neonazis no nacen de leer esa obra.

Quienes piensan que prohibir libros soluciona algo deben afrontar la necesidad de prohibirlos casi todos pues, por una u otra causa, pueden ofender a alguien. De hecho, eso sucede en los países que aplican la ley islámica como ley total y rígida para la vida privada y pública: es mejor no llevar ahí una Biblia de bolsillo (o un libro de Rushdie) porque puede costarle a uno cara la iniciativa.

En el Corán hay exhortaciones de aspecto atroz. Mis oxidados rudimentos de árabe, que aprendñi en la Universidad hace medio siglo, no me permiten entenderlo, pero sé que no me engañan los traductores competentes, que no solo saben árabe, sino mucha historia islámica y arábiga y no son islamófobos: se entienda como se entienda, el Corán (que Mahoma, por cierto, no puso por escrito) es futo de momentos distintos de su vida y contiene claras invitaciones a la ciolencia que ningún traductor puede disimular bajo eufemismos: el dios de Mahoma es capaz de aniquilar y de exigir que se mate a grupos enteros. Así lo entienden más de cuatro, Bin Laden incluido. Yo veo el Corán a ras de historia, como enseñó Max Weber.

Pero, si por ello ha de prohibirse el Corán, habría de proscribirse la Biblia, pues cuanto se dice del uno pruede predicarse de la otra. El Dios de Israel es iracundo y terrible, capaz de anonadar la vida que creó en la Tierra. Fulmina a quien quebranta sus preceptos, incluso los meramente rituales (como hizo con Nadab y Abiu, los hijos de Aarón, el hermano mayor de Moisés) y exige el exterminio de pueblos enteros. Da muerte a los primogénitos de todo Egipto y rodena matar a niños de pecho. No es menos violento que Alá, porque es el mismo y el Corán no altera su personalidad.

El Dios iracundo trasciende la Biblia judía y tiñe también el pensamiento cristiano, que tiembla ante la expectativa del encuentro con Él: en el Día de la Ira, ante su "majestad tremenda", surge el espanto por el fuego perenne. Día de Llanto, "lacrimosa dies". Cierto que el cristiano confía en que su Dios es piadoso, además de justiciero, pero el mismo argumento invoca el musulmán, pues Alá es el Clemente, el Misericordioso.

No hay que prohibirlos, porque el problema no son los libros ni (apenas) los autores. Del mismo libro -el Corán, la Biblia- pueden nacer, y nacen, una conducta como la contraria. Si hay problema, viene de los lectores y, sobre todo, de esos secuaces de los fanáticos que casi nunca son lectores o solo leen un libro, en Paquistán, en Irlanda o en Corea del Norte.

No hay que defenderse prohibiendo leer, sino Código Penal en mano. Es lo que procede con un delincuente. A Wilders no se le acusa de repudiar el islam, sino de promover el odio racial. Eso, sea no pecado, en Holanda es delito.

De algo similar hay que acusar a quien enarbole el Corán como un alfanje. Antes se empuñaba la Cruz como una espada. Y aún se ve a algún predicador cristianísimo que quiere salvarnos del mal quemando coranes y pistola en mano. A los jueces con ellos.


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• Artículo de Guillermo Fatás, publicado por Heraldo de Aragón el domingo 10 de octubre de 2010.
Por motivos que no acierto a entener, las colaboraciones de opinión de este diario no están disponibles en su edición digital. Por eso lo reproducimos aquí.

• Por supuesto, hay quien no está de acuerdo: Europa confusa.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Un kilo de azúcar a la basura cada año

Tomarse un café en un bar a media mañana, después de comer o antes de entrar a trabajar es una costumbre bastante extendida. Si no te pones el azucarillo enterno¿Dónde va el azúcar que sobra? A la basura

Haciendo un cálculo somero, tenemos más de 200 días laborables al año.

(El cálculo sale de restarle a los 356 días de año los 2 días no laborables de las 52 semanas, los 31 días del preceptivo mes de vacaciones, otros 10 días de fiestas nacionales, regionales o locales y otros tantos de enfermedades, asuntos propios, imprevistos...)

Supongamos un café cada uno de esos días. Si eres Diputado, te costará 80 céntimos de euro. Si te lo tomas en el bar de al lado, difícilmente te costará menos de 1 euro; lo normal es que el precio oscile entre 1,10 - 1,40 según los lugares. Si te lo tomas en la máquina del trabajo, te puede salir algo más barato: quizá 0,5 euros.

Pero no es el precio lo que nos ocupa. Sino el azúcar que consumimos asociado al café. Los que toman edulcorantes no cuentan en este caso.

Con cada café nos ponen un sobrecito de azúcar. Antes, ese sobrecito solía ser de 10 gramos. Aún hay sitios donde contiene esa cantidad.
Pero últimamente suelen ser de 8 gramos. A veces incluso de 6.
Los azucarillos cuadrados de 5 gramos prácticamente han desaparecido.

En mi caso, que me gusta el café poco dulce, solo le pongo la mitad del sobrecito de 8 gramos. Es decir: 4 gramos de azúcar se quedan en el sobrecito abierto que, cuando me haya marchado, irán inevitablemente a la basura.
(Entiendo que hay personas que se echan el sobrecito completo).

Volvamos a los más de 200 días laborables al año. 200 días multiplicados por 4 gramos dan como resultado que de mis cafés van a la basura no menos de 800 gramos de azúcar. ¡Casi 1 kilo al año!

No están incluidos los cafés caseros porque tengo azucarero y calculo exactamente la dosis adecuada, aunque no es raro que se quede algo en el fondo de la taza.

¿Cuántas personas en España, (por no extender más el ámbito geográfico) están en una situación similar? ¿Miles? ¿Cientos de miles? ¿Millones, acaso?

El cálculo total de la cantidad de azúcar que desperdiciamos al cabo del año solo en estos cafés sociales produce espanto.

¿Soluciones?

- volver a los azucarillos envueltos de toda la vida. En mi caso, únicamente uso uno, y el segundo se lo devuelvo a camarero o me lo llevo para usarlo en casa o en el trabajo.
- Hacer sobrecitos más pequeños. Al que le guste el café muy dulce, que pida otro.
- Azucareros de los de siempre para escoger la dosis correcta a gusto del consumidor (Hay hoteles donde los ponen o inluso cafeterías de postín donde no son inhabituales)
- llevarnos el sobrecito abierto a casa y usar el azúcar sobrante para nuestro uso doméstico.
- ¿…?

Todas estas propuestas son complicadas de aplicar, por comodidad, hábito o inercia. E implican a industria, restauradores y consumidores.

Pero son solo un pequeño paso más para cada uno de nosotros en el uso racional de los recursos y en el consumo responsable.

En mi caso, he optado por guardarme en el bolsillo el medio sobrecito que me sobra y aprovecharlo para el próximo café; y el sobrecito nuevo que dan al dái siguiente me lo llevo a casa y lo uso para cocinar o para los cafés caseros.

martes, 5 de octubre de 2010

20 de julio de 1866: un fenómeno no explicado e inexplicable que sin duda nadie ha olvidado

Un hecho insólito, un fenómeno no explicado e inexplicable que sin duda nadie ha olvidado, señaló el año de 1866. Sin hablar de los rumores que agitaron a las poblaciones de los puertos de mar y excitaron el ánimo de la gente tierra adentro, muy honda fue la preocupación de los hombres dedicados a las tareas marítimas. Comerciantes, armadores, capitanes de alto bordo, skippers y masters de Europa y de América, oficiales de la marina de guerra de todo país, gobiernos de diversos estados en ambos continentes, sintieron suma inquietud por semejante acontecimiento.

En efecto, desde tiempo atrás varios navíos se habían encontrado en alta mar con "una cosa enorme", un objeto largo, fusiforme, a veces fosforescente, muchísimo más voluminoso y veloz que una ballena.

Los hechos referentes a tal aparición, anotados en los diversos libros de a bordo, coincidían bastante exactamente en cuanto a la estructura del objeto o del ser en cuestión, lo mismo que en la velocidad incalculable de sus movimientos, en la sorprendente potencia de su locomoción y en la vida particular de que parecía estar dotado. Si era un cetáceo, superaba en tamaño a todos los que la ciencia tenía clasificados hasta entonces. Ni Cuvier, ni Lacépède, ni el señor Dumeril, ni el señor de Quatrefages hubieran admitido la existencia de tal monstruo, a menos de haberlo visto de manera indubitable con sus propios ojos de sabios.

Tomando en cuenta la mediana de las observaciones realizadas en diferentes oportunidades, dejando a un lado las estimaciones tímidas que le asignaban un largo de doscientos pies y rechazando las opiniones exageradas que le otorgaban una milla de ancho y tres de largo, podía asegurarse, sin embargo, que ese ser fenomenal, si en realidad existía, sobrepasaba en mucho las dimensiones admitidas hasta entonces por los ictiólogos.

Ahora bien, que existía no podía negarse. De modo que, dada la inclinación que el pensamiento humano tiene hacia lo maravilloso, se comprenderá la emoción que en el mundo entero causó esa aparición sobrenatural. Porque en cuanto a relegarla al mundo de la fábula, era preciso renunciar a ello.

Efectivamente, el 20 de julio de 1866, …


Seguir leyendo...



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Bibliografía:
• Sitio dedicado a Julio Verne.

lunes, 4 de octubre de 2010

"Siempre hablan por los codos los que menos tienen que decir"

"Callando también se escribe. La buena literatura no desgasta el uso de las palabras. Siempre hablan por los codos los que menos tienen que decir".

Este es el "inolvidable" consejo que le dio su padre a Luis Mateo Díez.

En 2001 fue elegido miembro de la Real Acedemia de la Lengua. Ocupa el sillón I (i mayúscula), que ya fue ocupado, entre otros, por Juan Valera, Ramón y Cajal (que no tomó posesión) o Claudio Rodríguez.

Premio Nacional de Literatura y Premio de la Crítica en 1987 con "La fuente de la Edad", publicada en 1986.

De nuevo obtiene el Nacional de Narrativa en 2000 por "La ruina del cielo".

Su obra literaria es extensa, e incluye narrativa, poesía, teatro, incluso tiene una incursión en el mundo del cine como co-guionista.

Y en la reseña de su último libro que publica El País en el artículo citado más abajo añade:

"La discreción es uno de los bienes que más han predicado en mi familia para vivir en un mundo cada día más indiscreto".


Y ha sabido predicar con el ejemplo.


La fuente de la edad es una de esas novelas imprescindibles que no aparecen en ningún listado.
Fue adaptada al cine en 1991, con guión de Julio Llamazares, en una no menos deliciosa cinta.


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Bibliografía:
• "Callado también se escribe".
Luis Mateo Díez, en wikipedia.

Todos los libros que necesitas para tu carrera, by google

…en estrecha colaboración con una cadena de librerías.

Y debe ser que, tal y como está la educación, igual es la mejor manera...

En fin; que los caminos de la publicidad son inescrutables.

viernes, 1 de octubre de 2010

No creo que eso sea buena idea, Sr. Chaplin

Sir Arthur Conan Doyle se encontraba presente durante un ensayo de una de sus obras de teatro.

Uno de los actores del elenco, un joven llamado Charlie, que escasamente ganaba tres libras a la semana, le propuso que deberían unir sus ingresos y repartirlos a partes iguales durante el resto de sus vidas.

La propuesta debió decirse en broma, suponemos; y al famoso creador de Sherlock Holmes debió hacerle bastante gracia, suponemos

Obviamente, tan audaz propuesta no fue aceptada.

La respuesta de Sir Arthur al joven Charlie fue:

- No creo que eso sea buena idea, Sr. Chaplin.


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Bibliografía:

Lecturalia.com. Que cuenta con unas interesantes secciones de Anédotas de escritores.
Sir Arthur Conan Doyle online.
Cuentos de Sherlock Holmes.
The Arthur Conan Doyle Society.
Arthur Conan Doyle en wikipedia.
• Página dedicada a la figura de Sherlock Holmes.
Charlie Chaplin : oficial website.
• La imagen de Conan Doyle esta sacada de laugi.blogcindario.com.
• Y la del joven Chaplin, de lapinzavenenosa.
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