jueves, 30 de julio de 2009

El tonto digital

La tradición dice que en todos los pueblos hay un tonto.
En la red, espejo del "pueblo" en el que vivimos, también hay tontos.
La forma de serlo ha variado, pero el fondo sigue inmutable. Es la versión 2.0.

Y es que los hay que no se resisten a mostrar su lado más estúpido a la menor oportunidad. Y no porque la estupidez humana sea infinita, que lo es, sino porque es su forma de aportar algo a la comunidad.

Es triste, lo sé, pero la creación de contenidos y la aportación intelectual de algunos es simple y llanamente nula; si a eso le añadimos el vicio tan patrio de destruir cuanto se construye a nuestro alrededor en vez de contribuir a su mejora, el resultado es el tonto digital.

El tonto "tradicional" lo era sin quererlo. Simplemente le faltaba un "hervor". Y sus comportamientos involuntarios o sometidos a instintos poderosos incontrolados.
El tonto "digital" lo es a sabiendas. Es una actitud consciente y deliberada, con un único afán trivializador y destructivo; crítico sin argumentos o bromista sin gracia; apresurado en salir en la foto y cobarde en su anonimato.

El tonto tradicional era público y notorio. Todo el mundo lo conocía y él mismo se presentaba como tal y asumía su condición.
El tonto digital se esconde detrás de su nick y, cuando éste queda quemado o desenmascarado, busca otro, y reaparece con más ahínco.

Ambos son esclavos de su personaje. Pero para estar a la altura de lo que se espera de él, el tonto tradicional no tiene que esforzarse, mientras que el tonto digital no descansa nunca y siempre encuentra nuevas empresas en la que emplearse a fondo: lo mismo se atreve con una broma apresurada, como con un chiste de dudoso oportunismo; con un insulto gratuito o con un análisis tópico; lo mismo difunde crédulo una leyenda urbana que desprestigia una opinión porque no está de acuerdo con ella.

El tonto tradicional suele ser infeliz, bienintencionado y bienhumorado; el tonto digital cree que su misión en la tierra es ejercer y eso le provoca satisfacción, pero sin embargo sus intenciones siempre son interesadas y frustrantes, por lo que su felicidad siempre es ficticia.

En fin. Quién se resiste a mostrar su lado tonto...
Pero cuidado: de tanto mostrar un lado, al final uno se acostumbra y olvida que tiene otro.

Y recuerden: la idiotez es una enfermedad extraordinaria; no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás (Voltarire)

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Tonto, según la RAE

martes, 28 de julio de 2009

Lecturas para el verano. Food for thought. ¿Alguna recomendación?

Como no todo van a ser paellas mixtas, sangría, arena pegajosa y crema de protección solar, (perdón a los del hemisferio sur) le hemos pedido a unos cuantos amigos que nos recomienden lecturas para este verano.

Todos ellos relacionados de una forma o de otra con el mundo del libro, la lectura, la cultura y la cibercultura, que, como sabréis, pretenden ser los pilares sobre los que se sustenta esta bitácora.

A todos se les pidió el favor de contribuir con libertad absoluta en cuanto a temas, géneros, extensión, formato...

Y las respuestas obtenidas, muchas y muy variadas, han sido, a saber:

• Fernando García Pañeda, de Territorio enemigo:
"teniendo en cuenta la estación del año:
- "La elegancia del erizo", de Muriel Barbery;
- "13,99 euros", de Frédéric Beigbeder;
- y alguna de las principales de Jane Austen, "Emma", por ejemplo.


• Martín Gómez, de El ojo fisgón:
1. "Cosas que debes saber", de A.M. Homes (Anagrama)
2. "El agrio", de Valérie Mréjen (Periférica)
3. "Un paseante en Nueva York", de Alfredo Kazin (Barataria)
4. "Los relatos del Padre Brown", de G.K. Chesterton (Acantilado)
5. "Prosas apátridas", de Julio Ramón Ribeyro (Seix Barral)

• Antonio Solano, de re(paso) de lengua:
"Estos últimos meses me he enganchado a la novela negra: he descubierto a Fred Vargas, a Petros Markaris y a Ross MacDonald".

Rubén Mena:
- "Los Crímenes del Número Primo" de Calderón Reyes

• Felisa Ferraz, de El Estudiet:
- "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, en Seix-Barral
- "Saber perder" de David Trueba, en Anagrama
- "El trompetista del Utopía" de Fernando Aramburu en Tusquets.
- Además, hay que saber que Anagrama ha vuelto a publicar el mítico "On de road" de Keruac a partir del rollo original mecanografiado.
- Y para acabar, recomendaría la novela que dejó inacabada Carmen Martín Gaite, "Los parentescos", en Anagrama.

J R Mora nos remitió a un enlace de twitter donde algunos usuarios dejaron sus propias recomendaciones.

Kurioso nos propuso:
"recomiendo la serie de librillos de Gloria Fuertes para enseñar poesía a los niños con una mueca adulta mientras te bañas de sol y playa. Evidentemente es una recomendación para padres.
Cualquiera de su serie de poesía infantil es bueno http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/Fuertes/lit_infantilpoesia.shtml en especial (recuerdo) "Cuentos de animales: La pata mete la pata", Madrid, Susaeta, 1992.

Anarkasis nos comenta:
"dependiendo del estómago que tengan para la pasta-papel, (a mi me empieza a provocar alergia) puedo recomendar a:

- "Los Olchis hacen limpieza" de 6 a 7 añitos, o
- "Los Cinco y el tesoro de la isla" de 9 a 11, y así... :-)
Luego está una máquina cojonuda que lee cualquier cosa, las llaman e-reader, o maomenosescribe, yo las llamo Alexjandriolas por lo que es capaz de tragar ordenadamente y ahora ya, se leen "deputamadre" 8-) y todo lo que "piyo" tiene más de 80 años o es ilegal y no puedo recomendarlo gracias a la actual ministra que no recomiendo, pero recomiendo la máquina y la transgresión Sinde mora de estas ordenanzas, y, Suscriba, que quien padezca la pasión por subir una obra para las e-reader que me la pase, rebusco, la historia natural de Plinio el viejo.

Ricardo Galli nos recomendó también el enlace de twitter, donde él mismo dejó algunas sugerencias, especialmente
- "Programming the Universe", "libro ligero y fácil de leer pero instructivo para frikis de la ciencia y la información"

• Magda Díaz, de Apostillas literarias:
1. Imre Kertesz, Sin destino (Acantilado)
2. Enrique Serna, El miedo a los animales ((México: Punto de lectura, 2008)
3. Tibor Déry, El ajuste de cuentas, Trad. Sergio Pitol (México: Universidad Veracruzana: 2007)
4. Juan Rulfo, Pedro Páramo
5. Bernhard Schlink, El lector, (Barcelona: Anagrama, 2006)

• Noemí Pastor, de Boquitas pintadas:
"Ya que están de moda las trilogías, una de novela negra, para variar: "la trilogía de Marsella", de Jean-Claude Izzo:
- "Total Khéops",
- "Chourmo" y
- "Soleá".
Las tres están en español en Akal.


Ignacio Ballesteros, buen diseñador gráfico y mejor hermano, nos cuenta:
"recomiendo un libro que se llama "tigre blanco" de Aravind Adiga, de la editorial Roca, coleccion Miscelanea, esta super-bien!
"en esa misma coleccion hay varios titulos que están muy bien, tienen web, te la puedes mirar...
"tambien te puedo recomendar "una lectora poco comun" que es ligerito pero gracioso....
"y por si no lo leiste antes "Coetzee" sin duda el mejor es "Desgracia" y tambien "Esperando a los bárbaros".

Pedro Ballesteros, notable realizador y director de vídeo y también mejor hermano nos recomienda:
"Ultimas tardes con Teresa" y "Si te dicen que caí".
"Como me he dado una panzada de Marsé lo tengo fresco, así que voy y lo recomiendo. De verdad que molan.

Javier Celaya, de dosdoce:
- "Manual de la oscuridad" de Enrique de Hériz
- "El viajero del siglo" de Andres Newman
- "Humano" de César G. Calero

• Ana Payá, de Alégrame el día:
De lo último que he leido y releido nada más acabarlos: la trilogía de Patricia Neil Warren:
- El corredor de fondo
- La carrera de Harlan
- El hijo de Billy
Es un análisis del mundo gay en Estados Unidos desde la década de los 70 hasta entrados los 90. Viaje exterior e interior. Impresionante.

• Calocen, de Todos somos muy raros, sobre todo tú, hace gala del título de su blog ;-)
- "Génesis" de Bernard Beckett
- "El periodista deportivo" de Richard Ford
- "Brooklyn Follies" de Paul Auster
- "La historia del amor" de Nicole Krauss
(hay alguno más pero escribir con el móvil es un asco)

• Mi querida Malena...
"Siempre pensé que en los gustos literarios influía si eras chico o chica...qué le voy a hacer ¡¡¡¡
Así que allá voy. Chicas anotad :
- "Ella, que todo lo tuvo" de Ángela Becerra
- "El padre de Blancanieves" de Belén Gopegui
- "El mundo después del cumpleaños" de Lionel Shriver
Disfrutad. ( Vosotros tambien...ja,ja,ja,)

• Emilio Jio, padre de Literaturame y de Agrifonte, se explaya:
¿Qué libro recomendar para el verano?
- Bueno, tenemos el lector que lee libros todo el año, y dos, para el lector ocasional que aprovecha las vacaciones con el tópico de que los días de asueto es bueno leer un libro así que no va a ser menos y lleva su novela en la maleta y aunque disfrute más con una cerveza ahí tiene el libro, si por lo menos se lo lee, estará bien.
- Así que para el primer lector le da igual la recomendación y sólo lee en las reseñas las novedades de sus autores o pequeñas guías de escritores que recomiendan y añaden el libro a sus futuras lecturas.
- Para el segundo tipo de lector mi recomendación es que lea lo que le apetezca y le pida el cuerpo, que para eso son vacaciones y no para leer por una necesidad de deberes.

A partir de aquí, ¿qué libro recomiendo para el verano? Pues resumiendo ambas premisas de nuevo siempre recomiendo que cada uno lea lo que quiera y luego lo comentamos.
En mi caso siempre he tenido una predilección para la épica, la fantasía y la ciencia ficción, algo que no siempre es del gusto de todos prefiriendo mucha gente grandes best sellers de novela histórica, o novelas más realistas.

Y siempre he pensado de la adición a la literatura en el aspecto de los cómics y la fantasía, llegando a desarrollar el síndrome del quijote, si lees tanto no serás más listo y sí estarás un poco más loco. Sin embargo la lectura reciente de Paul Auster, Brooklyn foollies, me ha recordado la magia de la ficción y lo necesaria que es en nuestras vidas.

- Así que en estos días de piscinitas y raticos de contemplación como libro así no muy pesado he terminado con "Carpe Jugulum" del genial Terry Pratchett (vale, vale, un best seller en toda regla). Terry acompaña mi vida desde 1991 con el inicio del mundo disco, entonces me pareció fascinante, fresco, original, divertido (también tenía la mitad de años de los que tengo ahora). Y ahora esa frescura ya no es tal siempre, y aunque ya no lea su último libro en cuanto sale, sí que voy siguiendo el último de la saga en el que me haya quedado para estos días tontos en que la concentración a la lectura es algo menor y sí más social. En Carpe Jugulum, directo a la yugular, Terry se vuelve a reír de todos los vicios de la sociedad, los ridiculiza, simplifica y al final se queda con lo importante de la vida, y hasta los malos tienen cabida en sus guiones como elementos necesarios, pero no así la maldad, ni el malo final que es al que hay que castigar, como la tiniebla a derrotar, y en esta novela añadimos todas las risas de los tópicos de los vampiros (ahora tan de moda con la nueva saga crepuscularia que está dando tan fuerte entre los jóvenes) y que encima tienen tendencia a las faltas de ortografía... Además uno de los motivos que haga que cada año se devoren sus libros es que ha conseguido crear muchos personajes entreñables, en este caso a las 4 brujas más cañeras que hayan existido nunca como son la señora Ceravieva, Tata Ogg, Magrat Ajostiernos y Agness Nitt (junto con Perdita) así que a lo mejor ya estamos hablando de 5 brujas, y que al igual que en las sagas se relacionan entre ellos, tiene guiños a toda su obra, a sus ciudades, pueblos, universidades...

Cualquier libro se puede leer independientemente, como la MUERTE QUE HABLA EN MAYÚSCULAS pero nunca es la mala del cuento, sino que todos estamos deseando que salga para llevarse a los personajes secundarios que suelen morir de formas ridículas, asombrosas, pero nunca es un excesivo drama, sino sólo un cambio de estado en el que te acompaña la MUERTE entre distintos comentarios....

Ya saben, si tienen sobrinos, hijos, amigos, etcétera, que les guste las aventuras del mago peliculero, señores de los anillos y cualquier cosa con monstruitos les recomiendo que les regalen cualquier libro de este autor. Seguro que les engancha para toda su obra, de hecho, este paciente de alzheimer (sí, fue una durísima noticia para sus seguidores) es el segundo en ventas en el Reino Unido después de J.K. Rowling.
- Y para los lectores más personales mi recomendación en esta línea es el "Chesil Beach" de Ian McEwan.

DesEquiLIBROS. Un servidor de ustedes se reserva el último lugar y también os hago mis recomendaciones:
- "El último vuelo del flamenco", de Mia Couto, en Alfaguara;
- "Bar de anarquistas" y "53 y octava" de José María Conget, en Pre-Textos;
- "Farenheit 451", de Ray Bradbury, en Debolsillo;
- "El curioso caso del perro a medianoche", de Mark Haddon, en Salamandra;
- "La obra literaria de Mario Valdini", de Sergio Gómez, en Lengua de Trapo.
Todas ellas sencillas, breves, entretenidas, algunas "distintas"...


Creo que no me dejo ninguno. Gracias a todos ellos por el tiempo dedicado y la deferencia de contestar a tan "inhabitual" petición.
A los que no contestaron, gracias igualmente, que no siempre hay tiempo para todo o para todos.

Los lectores encontraréis buenas recomendaciones.
Los no lectores seguramente no habréis llegado hasta aquí, pero si no leéis que no sea porque no sabéis qué leer.

Una búsqueda sencilla en internet os dará decenas de blogs y páginas dedicadas a la promoción de la lectura y de los libros.

Que los disfutéis.

¿Alguna recomendación?

lunes, 27 de julio de 2009

De entre todos los libros, si tuvieras que elegir uno... ¿cuál escogerías?

Se habla mucho del e-book.
Como
mesías del mundo del libro y de la lectura o como judas de los valores tradicionales relacionados con el hábito lector.

Pero teniendo en cuenta que ya está aquí, hay que promocionarlo.
Y qué mejor manera que mostrando en el escaparate un modelo con su correspondiente ejemplar en la pantalla.

De entre todos los libros, si tuvieras que elegir uno... ¿cuál escogerías?
Hay quien lo tiene claro.

Y no deja de sorprenderme la elección.
¿Es una elección consciente, impuesta, publicitaria, educacional, provocadora, ingenua?

No hay juicio de valor alguno en mis palabras, salvo que mi elección habría sido otra.

¿La vuestra?








sábado, 25 de julio de 2009

Libros prohibidos, libros que asustan

"Los libros asustan. Muchos son odiados y por eso en todas las culturas existe y ha existido la censura, unas veces de forma brutal y otras, disimulada detrás de presiones económicas o sociales. Y si los poderosos los temen, se debe sobre todo a que expresan conceptos contrarios a su ortodoxia o a que las ideas que contienen, se pueden transmitir con más rapidez que un reguero de pólvora."


Con este párrafo comienza el artículo que les traigo hoy, Libros Prohibidos, libros que asustan, de Mario Alfageme en Narrador.es.

Se trata de una pavorosa lista de libros "prohibidos" por las estrechas mentes de quienes vieron peligro en la discrepancia, por quienes vieron amenazada la fuerza por la razón, por quienes, en fin, debieron leer los libros en vez de quemarlos.

Algunos de los títulos representan muy bien unos tiempos, ya casi extintos en la sociedad del bienestar, en los que literatura era una herramienta de lucha, de denuncia y de concienciación; otros son best-sellers que difícilmente se encontrarían en la lista de libros peligrosos si no fuera porque la estupidez humana campa por sus respetos.

Podríamos encontrar muchos más ejemplos, y quizá más dolosoros (pregúntenele a Galileo, por ejemplo) pero los aquí mostrados son una buena muestra de lo que la intolerancia, la incultura, y la ignorancia pueden llegar a provocar.

Así que mi consejo es que los lean todos.

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Libros Prohibidos, Libros que Asustan

Los libros asustan. Muchos son odiados y por eso en todas las culturas existe y ha existido la censura, unas veces de forma brutal y otras, disimulada detrás de presiones económicas o sociales. Y si los poderosos los temen, se debe sobre todo a que expresan conceptos contrarios a su ortodoxia o a que las ideas que contienen, se pueden transmitir con más rapidez que un reguero de pólvora (ver: Bibliocausto: Las Hogueras Malditas).

Por eso a lo largo de la historia muchos han sido los libros censurados, destruidos y escondidos en un intento, por suerte inútil, de evitar que la verdad o el simple divertimento llegara a todos los mortales.

Estos son algunos de los títulos que han sufrido la ira de los gobernantes en diferentes momentos momentos de su azarosa vida.

“Las Aventuras de Tom Sawyer” de Mark Twain, que estuvo prohibida en algunos estados de Estados Unidos por ser considerada racista y xenófoba.

“Alicia en el País de las Maravillas” de Lewis Carroll, que fue censurado en China por colocar en el mismo estrato social a los hombres y a los animales.

“Harry Potter” de J. K. Rowling, es desaconsejada su lectura, por numerosas comunidades religiosas del mundo entero, por considerarlo diabólico.

“Versos Satánicos” de Shalman Rushdie, condenado a muerta porque algunas comunidades religiosas islámicas consideraron que la sátira que hace sobre los tabúes del Islam, son blasfemos.

“1984” de George Orwell. Fue perseguido porque las autoridades consideraron en su día que era pro-comunista y que las alusiones al sexo, era demasiado explícitas.

En 1559, la Iglesia Católica estableció el Index Librorum Prohibitorum et Expurgatorum, o Índice de Libros Prohibidos, con el que pretendía preservar la fe de los analfabetos campesinos de las perniciosas y aperturistas ideas que venían de afuera. Entre las obras que prohibía leer se encuentra la obra completa de René Descartes, la de Erasmo de Rotterdam, Émile Zola u Honoré Balzac entre otros.

Actualmente el Opus Dei cuenta con un listado en el que se valoran del 1 al 6 la peligrosidad de algunos libros; estando marcados por el 1 aquellos volúmenes que pueden ser leídos por todos y por el 6, los que necesitan permiso especial para hacerlo. Para que os hagáis una idea, “El Nombre de la Rosa” de Umberto Eco, está calificado con un 5.

Supongo que el resto de religiones, sectas religiosas o asociaciones de pararafernalia mística, tendrá su propio listado censurado, con el que pretenden lo de siempre: que no pensamos, que obedezcamos a ciegas, que depositemos cualquier decisión en sus manos y que nos comportemos como ellos, arbitrariamente, han decidido que es mejor. Independiente de lo que dios piense.


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Bibliografía:

Libros Prohibidos, Libros que Asustan, Mario Alfageme en Narrador

viernes, 24 de julio de 2009

El hielo es lo que tiene


















No se dejen engañar. Que el hielo que le vendan sea como el del anuncio. :-))

Al menos en verano es un buen reclamo.

La maldición del segundo puesto

Entre todos los participantes de una competición, del único del que podemos estar seguro que ha dado todo para ganar es del que ha quedado segundo.

Esta frase* se refiere al hecho de que el segundo siempre habrá hecho todo lo posible para ser el primero, mientras que el primero ha podido reservarse una vez que ha visto que la victoria sería suya.
De los que llegan por detrás nadie sabe nada.

El deporte está lleno de segundos puestos de los que nadie se acuerda; segundos puestos cuya única desgracia fue encontrarse con un rival un poco mejor, un juez parcial, un mal día o un fallo técnico o físico puntual.

La mayoría de ellos tienen un palmarés envidiable, triunfos olímpicos, mundiales o continentales incluidos, que cualquiera firmaría a ciegas, y de ninguna manera se puede considerar que no triunfaran en sus respectivas disciplinas, pero mirando con un poco de detalle es posible hacerse a la idea de que sus nombres podrían estar en lo más alto de los ránkings en vez de estar a media altura en las tablas de los mejores de la historia.

Veamos algunos casos:

Joop Zoetemelk fue 6 veces segundo en el Tour de Francia. Su desgracia, coincidir con dos de los mejores ciclistas de todos los tiempos: Merckx e Hinault.
Similar situación sufrió Jan Ullrich, que fue 5 veces segundo. Su desgracia se llamó Lance Armstrong.


Carlos Sáinz quedó 4 veces subcampeón del mundo de rallyes y otras 5 veces tercero. La auténtica mala suerte que acompañó alguno de esos segundos puestos no es consuelo.


Merlene Ottey. A pesar de sus dos triunfos individuales en campeonatos del mundo, el segundo y tercer puestos son los que más veces se repiten en su medallero particular: hasta 18 veces e repiten, con 7 platas.


¿Quién no recuerda las lágrimas de Santiago Cañizares cuando el Valencia C.F. perdió su segunda final consecutiva de la Champions League?
¿O al equipo de Holanda de las finales de los mundiales de 1974 y 1978?


Conchita Martínez estuvo muchos años en la élite del tenis, llegando a alcanzar el número 2 de WTA, pero nunca llegó al número 1. Dos platas y un bronce en Juegos Olímpicos y dos finales de Gran Slam perdidas. Su triunfo en Wimbledon en el 94 ante Navratilova consiguió reivindicar a una tenista discreta y trabajadora. Arancha Sánchez Vicario fue rival y compañera de victorias en La Copa Federación, con España.
Capítulo aparte merece Chris Evert, que, siendo una de las mejores tenistas de la historia con 17 títulos del Grand Slam, tuvo que compartir laureles al final de su carrera con otra "grande", Martina Navratilova.


Steve Ovett. Fino y elegante mediofondista británico, a pesar de tener muchas victorias de renombre, compartió pista con uno de los más grandes, Sebastian Coe, con el que mantuvo una no siempre deportiva rivalidad.


Gianni Bugno, Claudio Chiappucci y Tony Rominger fueron algunos de los damnificados por la hegemonía de Miguel Induráin.


Rubens Barrichelo representa también la figura del "segundo" a la sombra del genio Schumacher.

Y para terminar, por actual y especialmente doloroso:
Gema Mengual atesora hasta 12 medallas de plata en Mundiales y Juegos Olímpicos y 7 bronces.
Muchos triunfos en europeos y campeonatos de España pero a nadie se le escapa que el oro es el metal al que aspira y merece una deportista competitiva y brillante como pocas. La inexplicable parcialidad de los jueces ha jugado en su contra en numerosas ocasiones.



Sirva este apunte como homenaje a todos los deportistas que se esfuerzan al máximo y dan todo de sí mismos para llegar más lejos, pero con los que la historia ha sido un poco avara.

Seguramente hay otros muchos ejemplos. Serán bienvenidos.

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* La frase es de Santiago Chivite, entrenador, atleta y presidente del Club de Atletismo Olimpo, de Zaragoza

jueves, 23 de julio de 2009

Divulgar ciencia no significa vulgarizarla. Se trata de popularizarla

Divulgar ciencia no significa vulgarizarla: se trata de popularizarla, de captar al público no interesado en ciencia para que decida quedarse y disfrutar con contenidos que aporten una base científica con imaginación y rigor, para responder a la demanda social que exige información rigurosa sobre ciencia, pero de forma amena.

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La sociedad demanda y exige información sobre ciencia.

O eso creen algunos de los pioneros de la divulgación científica en Radio5, reunidos con motivo del 15º aniversario de esta emisoria. Se reunieron en el programa "A hombros de gigantes", uno de los programas divulgativos más rigurosos de la radio actual.

En el coloquio que mantuvieron, una de las opiniones generalizadas era que "A los divulgadores les falta imaginación para hacer llegar la ciencia al público, aunque lo hacen mejor que hace años, que eran muy aburridos".
Y por allí desfilaron algunos de los programas de divulgación de estos últimos años, en los que el entretenimiento ha servido como excusa para introducir conceptos científicos y captar público interesado, pero siempre respetando el rigor necesario para no trivializar los contenidos.
"El hormiguero" fue uno de los mencionados, como ejemplo de "escasa base científica" pero también como modelo de imaginación y entrenimiento a la hora de introducir la ciencia en los hogares.

Porque
divulgar ciencia no significa vulgarizarla: se trata de popularizarla, de captar al público no interesado en ciencia para que decida quedarse y disfrutar con contenidos que aporten una base científica con imaginación y rigor, para responder a la demanda social que exige información rigurosa sobre ciencia, pero de forma amena.

Tras estos requiebros semánticos se encuentra el verdadero sentido del titular:
"Publicar, extender, poner al alcance del público algo", sin "hacerlo vulgar", para conseguir "que sea estimado o, al menos, conocido por el público en general".


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Bibliografía
- Programa 80, de 25 de abril de 2009 de "A hombros de gigantes". Allí charlaron de ciencia y de su divulgación los pioneros de Radio 5.
"Charla-coloquio: 15 AÑOS DE DIVULGACIÓN CIENTÍFICA EN RADIO 5, con Antonio Rial (Cienciópolis), Miguel Ángel Sabadell (Curiosidades de la Ciencia), América Valenzuela (Ciencia al Cubo) y José Antonio López Guerrero (Entre Probetas)". Y su director, Manuel Seara.

miércoles, 22 de julio de 2009

Al rescate de los jóvenes lectores perdidos

Los mismos chicos que habían disfrutado prácticamente desde la cuna de todo tipo de estímulos en forma de libro (de trapo o de plástico; de cartón; con stickers y, por fin, de papel y con grandes ilustraciones coloridas) se descorazonan, se aburren o, peor aún, se avergüenzan de leer más de un libro o dos por año, y temen las burlas de sus pares.

Paradoja de paradojas, hoy que el conocimiento se privilegia como casi la única vía de acceso al mundo “tecnologizado” del futuro (que ya es hoy), los “cabecillas” juveniles abominan de él y lo desprecian. Es entonces cuando expertos en educación y protagonistas del circuito literario se enzarzan en discusiones no siempre fructíferas acerca de las dificultades en la comprensión de textos por parte de los chicos de más de 8, 9 o 10 años en adelante, de las nuevas habilidades que traen el uso de Internet y las redes sociales y, por fin, del desafío de saber aprovecharlas. ¿Dónde empieza verdaderamente el Triángulo de las Bermudas de los jóvenes lectores?

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Al rescate de los jóvenes lectores perdidos
Graciela Melgarejo. 18.07.09

Qué raro. Justo cuando la vida empieza a ponerse más interesante -más confusa y más ambigua, también-, cuando ya se domina más o menos con facilidad el código común (y la lectoescritura, con perdón de la palabra), es el momento elegido para que se produzca una fuga en masa de lectores. Los mismos chicos que habían disfrutado prácticamente desde la cuna de todo tipo de estímulos en forma de libro (de trapo o de plástico para el momento del baño; de cartón para soportar el "tránsito pesado"; con stickers o con elementos aptos para mayores de 3 años y, por fin, de papel y con grandes ilustraciones coloridas) se descorazonan, se aburren o, peor aún, se avergüenzan de leer más de un libro o dos por año, y temen las burlas de sus pares.

Paradoja de paradojas, hoy que el conocimiento se privilegia como casi la única vía de acceso al mundo "tecnologizado" del futuro (que ya es hoy), los "cabecillas" juveniles abominan de él y lo desprecian. Es entonces cuando expertos en educación y protagonistas del circuito literario se enzarzan en discusiones no siempre fructíferas acerca de las dificultades en la comprensión de textos por parte de los chicos de más de 8, 9 o 10 años en adelante, de las nuevas habilidades que traen el uso de Internet y las redes sociales y, por fin, del desafío de saber aprovecharlas.

¿Dónde empieza verdaderamente el Triángulo de las Bermudas de los jóvenes lectores? ¿Es la imagen todopoderosa la culpable de que pierdan de vista la gramática, que por contraste resulta poco "placentera"?, ¿o son los ejercicios de los maestros y profesores sobre textos literarios (por ejemplo, analizar en el texto cuáles son las funciones del adjetivo o algo parecido) los que hacen que los jóvenes ya no disfruten de la lectura?

Como siempre, las razones y las respuestas son muchas y variadas, de acuerdo con quién sea el consultado.

El psicoanalista, docente y escritor Eduardo González (autor del libro de relatos Cementerio clandestino y de las novelas El fantasma de Gardel ataca el Abasto, El secreto de Leonardo Da Vinci, La maldición de Moctezuma; coautor con Osvaldo Aguirre de la divertida Graffiti Ninja, y distinguido, entre otros galardones, con el Primer Premio del Concurso de Relatos Policiales "Indio Martín" de Cuba, en 2004) opina que el fenómeno es muy amplio y uno de los principales motivos es "el retiro del cuidado de los adultos hacia los chicos". La oferta intelectual está atrasada un siglo, para González, y los adultos, que han creado la cultura de consumo, critican a los jóvenes por ser consumidores:

Hoy la adolescencia comienza antes y termina mucho después, y como el marketing les da importancia a los adolescentes sólo como consumidores, la oferta que se les hace es paupérrima: emborracharse y bailar. Decir que se lee es hablar de un vínculo estable, y todo lo que implique estabilidad está hoy cuestionado. Los adultos de más de 40 años no quieren vínculos adultos y los adolescentes también se avergüenzan de tener una pareja estable, por lo cual se establece una relación perversa entre lo efímero, la soledad y el consumo. Pero siempre quedan los grupos atrincherados entre sus pares; por ejemplo, los lectores fanáticos de Tolkien.

Por supuesto, también hay voces optimistas, como la de un editor de raza, que no tiene miedo a publicar lo que le gusta: Daniel Divinsky, que sacó el año pasado en Ediciones de la Flor El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, con las ilustraciones del gran Crist, muy recomendable para lectores de 18 años en adelante, y cuya edición de Los libros de Alicia, de Lewis Carroll (con traducción anotada de Eduardo Stillman y prólogo de Jorge Luis Borges), ya va por la quinta reimpresión.

Yo creo que si estamos en la cultura de la imagen, la captación de lectores jóvenes debe darse por la historieta y la novela gráfica, aunque las colecciones de antes, con Salgari y Julio Verne, se siguen vendiendo. Y también está la lectura en pantalla, de la cual no hay cifras porque es muy difícil de mensurar. Además, hace diez años era difícil que un autor que no hubiera aparecido en un diario o en una revista fuese más o menos conocido; en cambio, hoy, un autor (como Liniers) es conocido por su blog y por su página Web. Y no deberíamos dejar a un lado la influencia de lo que me gusta llamar la lectura clandestina, es decir, la que se recomienda sin querer desde alguna telenovela, como ocurrió alguna vez en Rolando Rivas taxista, cuando su autor, Alberto Migré, hacía agotar ediciones sólo por haber nombrado alguna obra en particular

También está en esa tesitura Carlos Silveyra, presidente de la Asociación del Libro Infantil y Juvenil de la Argentina (Alija). Maestro, profesor en ciencias de la educación y un experto de larguísima trayectoria como escritor, editor y asesor de literatura para chicos y adolescentes, está convencido de que es alrededor del 4to. grado de la escuela primaria cuando se "blanquea" el tema de la lectura:

Históricamente es la gran edad para leer, porque a los 10 años ya hay mayor autonomía. El problema es que no está suficientemente bien instalada la necesidad de ofrecer cosas interesantes a cada chico, como un sujeto diferente, y se cae en el criterio de separar por banda etaria. Sin embargo, las viejas colecciones de los años 40 a los 60 (Sopena, Billiken, Robin Hood), si bien eran monolíticas (siempre la misma forma de presentación), abrían senderos invisibles: a los varones, las aventuras de Sandokán, Tarzán, Bomba; a las mujeres, los libros de Louise May Alcott, Pollyanna, etcétera. Ahora el marketing atenta contra la diversidad: se piensa en un lector homogéneo, que lee lo mismo que otro. Pero incluso Harry Potter, cuando se editó por primera vez en una editorial chica, no les fue impuesto a sus lectores, porque ahí hubo una decisión individual y una recomendación de boca en boca, que produjo el boom y el best seller posterior. Y para los que se quejan de las cualidades literarias de J. K. Rowling, hay que aclarar que nuestro amado Emilio Salgari, escritor de folletines, tampoco usaba un italiano literariamente muy correcto que digamos.

Sorpresa. Sorpresa

Si Divinsky habla de la "recomendación clandestina", Ana María Cabanellas, editora y ex presidenta de la Unión Internacional de Editores, prefiere llamarla "bibliografía ingenua", como la que, sin querer también, se recomienda en Crepúsculo y los otros tres tomos de la serie de la estadounidense Stephenie Meyer. El fenómeno mereció recientemente una simpatiquísima columna de Juana Libedinsky en la sección Cultura de este diario, "Un efecto impensado de los vampiros", sobre las nuevas ediciones de Cumbres borrascosas, presentadas con "un diseño gráfico en negro y colorado, con letras góticas para que parezcan parte del conjunto de libros de Meyer cuyas tapas son en ese estilo". Efectivamente, la obra de Emily Brontë (que tantas penitas le costó parir) es el libro de cabecera de Bella y Edward, los jóvenes protagonistas de la historia de amor entre vampiros y licántropos, que también leen Romeo y Julieta, de William Shakespeare, por cuya razón la historia de amor más célebre de todos los tiempos se ha transformado a su vez en una lectura de culto para miles de adolescentes.

Pero para Cabanellas hay una iniciativa más interesante, en estos tiempos en que "adultos y jóvenes leen mucho más que nunca en Internet, aunque los libros de literatura no estén vistos como algo apreciable y los adultos los lean poco y nada". Se trata de Bookstar, inspiring a love of books in every child ( www.bookstart.org.uk ), una campaña de lectura que nació en Inglaterra y que tiene pares en muchos países del mundo, para estimular a leer prácticamente desde el nacimiento, aunque en Colombia se ha decidido comenzar incluso antes, durante el embarazo mismo. "Es muy interesante cómo se implementó en Inglaterra, porque no sólo el primer ministro Gordon Brown habla de las políticas para el libro con los editores, sino que hay un subsidio estatal para que se les den libros a los chicos mayores de 12 años gratuitamente. La idea es que la lectura es como una indicación médica; aquí, en la Argentina, lo maneja la Sociedad Argentina de Pediatría." Y en su experiencia al frente de la asociación de editores internacionales, hasta ahora los e-books, tan promocionados, no han rendido los resultados esperados, "salvo en Corea del Sur, con esas pantallas interactivas gigantes que ellos tienen, tan maravillosas".

Que el mundo entero está preocupado por el abandono de la lectura en jóvenes y adultos lo prueba una muy nueva campaña publicitaria destinada a promoverla, lanzada por la fundación canadiense Literacy Foundation, con aportes de una empresa de medios comprometida con el desarrollo infantil. "En Canadá hay niños que todavía no tienen un solo libro", comentó Gaëtan Namouric, vicepresidente ejecutivo y creativo de la agencia publicitaria que realizó la campaña. "Esta increíble injusticia debería movilizar un gran número de industrias en el campo de la cultura, publicaciones, medios e incluso nosotros, las agencias de publicidad. ¿Cómo será nuestro futuro si la gente no puede entender nuestros mensajes? Esta movilización detrás de la campaña es una forma de actuar para proteger la creatividad del mañana; todos en la industria deberían contribuir a ello."

Claro que la forma de encarar esta publicidad "estimulante" no parece la mejor. Como se trató de instalar de manera impactante entre los mayores la importancia que tiene la lectura en la imaginación, estimulación y recreación de experiencias, el video realizado muestra a un Peter Pan vetusto y agonizante; Pulgarcito utiliza un andador para caminar; Cenicienta padece anemia y los enanitos de Blancanieves se han convertido en seres sombríos y tristes. Al final, una voz suena de fondo y dice: "Si los niños no leemos, la imaginación desaparece". Muy parecido a la propaganda obligatoria en las marquillas de cigarrillos, que tan pocos resultados parece haber dado.

Iniciativas audaces

"Nadie habla del lector adulto como categoría universal, pero los pobres adolescentes están condenados a caer bajo la figura de un único lector adolescente, profundamente estereotipado. A muchos seguramente no les interesa lo más mínimo leer, a otros sí; pero no todos los que sí tienen interés leen lo mismo. Todavía hay quienes entran a la literatura por el lado de Salinger, de Cortázar o de Hermann Hesse, tradicionales lecturas adolescentes. Y otros eligen seguramente otros caminos. Creo que en literatura sólo importa hablar de cosas muy particulares: autores o libros, o modos de lectura, o momentos de lectura; pero que la edad, y los estereotipos que arrastra, es el modo más aburrido de hablar de la lectura."

Estos conceptos pertenecen a uno de los autores más reconocidos de la Argentina, tanto por su obra para adultos como por sus novelas y cuentos para un público juvenil como el que aquí nos ocupa. Pablo De Santis, que de él se trata, es una voz autorizada en este campo y, también, en el de la historieta. Por eso es bueno prestarle atención cuando dice que "en cuanto a los clásicos juveniles de otra época, era una literatura que buscaba continuamente su legitimación; así, por ejemplo, a fines del siglo XIX Julio Verne buscaba apoyarse en la ciencia para que se vieran bien sus historias; o la historieta, aun en su época de oro, a menudo se ocupaba de trasladar a la imagen obras literarias, para escapar de su lugar de lectura casi prohibida". Coincide con él Silveyra, cuando advierte que "en todo caso la relación del adulto que lee con la literatura no es siempre la misma: hay períodos de devorar libros, y por eso muchas veces al lector se lo tilda de egoísta, de apartarse de la realidad diaria, de no querer comprometerse".

Laura Giussani, a cargo de la selección de textos para la Colección Alandar de literatura juvenil de Edelvives, señala que "si no hay una familia lectora, o una biblioteca en casa o alguien que regale libros, es muy fácil que se pierdan chicos lectores. No hay ejemplos sociales que promuevan la lectura, casi diría que está en un lugar de desprestigio. Y entonces, si a los 10 años se pierde el vínculo y por 2 o 3 años se deja de leer, ya en el secundario toda lectura es dificultosa, para entender y para disfrutar".

Hay que buscar, sí o sí, salidas o alternativas novedosas. En el caso de Edelvives, por ejemplo, se trabaja mucho con literatura realista, es decir, aquella que presenta conflictos de los adolescentes, para que los sientan más cercanos a su mundo; también, con el libro-álbum, porque hasta a los adultos les interesa un libro con imágenes ("Editamos Cyrano de Bergerac, de Rostand, para chicos de más de 10 años, con imágenes conmovedoras, y anduvo muy bien").

Algo distinto encara la muy nueva editorial La Bestia Equilátera en su colección Jataka de cuentos budistas para lectores a partir de los 8 años. "En realidad -acepta Javiera Gutiérrez, su editora-, esa edad es el punto de partida, porque nuestra intención es que sea un libro para toda la vida. El toro amable, por ejemplo, que tiene como protagonista a Buda, quizá sólo termine de entenderse a una edad muy avanzada, pero siempre le está contando algo a su lector, cualquiera sea su edad."

Y Gutiérrez hace una acotación muy realista: "Un chico de 14 años no tiene dónde buscar en una librería. Para él, hay mesas de cómics, pero no de libros, y en los sectores para literatura infantil el acento está puesto más en la literatura para los chiquitos que para él".

En el caso de Arte a Babor, una muy joven editorial que crece bajo el ala protectora del programa Incuba del Centro Metropolitano de Diseño del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, su directora, la arquitecta y diseñadora gráfica Silvia Sirkis, busca aunar texto e imagen para "descubrir el arte desde chicos". Con bocas de expendio novedosas (las jugueterías didácticas), Silvia ha logrado despertar el entusiasmo de padres e hijos agradecidos, que le mandan mails con devoluciones acerca de sus textos que proponen misterios (El misterio de la bailarina, un robo en el Museo Nacional de Bellas Artes) o una biografía de un pintor famoso, desde su niñez (A Benito le gustan los barcos, sobre Quinquela Martín, con ilustraciones de Tomi Hadida). "En Buenos Aires hay un gran movimiento cultural y en arte, particularmente, hay una gran creatividad dirigida a los adultos, pero no hay arte para chicos y mucho menos libros para chicos, que además busquen despertar el interés para después ir a ver la obra. La mirada local es muy importante, y la forma elegida, el cuento, es la que mejor permite este acercamiento."

A favor y no en contra

En lo que concuerdan todos los entrevistados es en estar a favor de los chicos y no en contra (ver recuadro y columna de Ema Wolf). El mundo se ha vuelto un lugar bastante inesperado y engañoso como para darse el lujo de ser asertivo, a la vieja usanza del maestro con la regla lista para ser usada en los nudillos escolares. Y justamente porque todos aman los libros y la lectura, están seguros de que leer es una de las actividades más importantes de los seres humanos. Por supuesto que siempre se estará a merced de los vaivenes del mercado ("Se toma una veta y se la agota. Eso fue lo que pasó con Crepúsculo, se descubrió que el amor romántico sigue interesando a los adolescentes", señala Laura Giussani), pero ésa es otra historia, porque siempre hubo mercado, y hasta cuando salió Alicia en el país de las maravillas los comerciantes ingleses aprovecharon para vender muñequitas rubias, conejos blancos y sombrereros locos (y debe de haber habido también pins, pero se los llamaría de otra manera, seguramente). De manera que se trata de cerrar filas entre familias, escuela, editores, autores y libreros para rescatar, preservar y aumentar el tesoro más preciado: un buen lector.

Vale la pena terminar este texto con una última reflexión de Pablo De Santis. El autor de Lucas Lenz y el Museo del Universo, ante la siguiente pregunta periodística: "Que a los lectores juveniles les interese, aparentemente, sólo Harry Potter o los 4 tomazos de Stephenie Meyer ¿está indicando que sólo la literatura fantástica les da respuesta a sus inquietudes (marketing aparte)?", respondió así:

Desde El señor de los anillos hasta nuestra época, la fantasía ha dominado a lectores juveniles, Y creo que esto ha ocurrido sobre todo por la pérdida de fuerza de la ciencia ficción frente al avance de la tecnología, y porque la fantasía siempre encierra, secretamente, un poder de consolación (un héroe limitado logra superar sus taras gracias a la magia, o a alguna transformación prodigiosa). Algo muy parecido ocurrió con la historieta de superhéroes. Por otra parte, la fantasía vuelve a instalar la épica (abandonada por la novela del siglo XX) en el centro de la ficción. Así ha vuelto a hablar, con mayor o menor fortuna, del amor, la guerra, la muerte, la amistad. En el mundo de habla inglesa las sagas de fantasía abundaron en la década del 70 a partir de la reedición , en pleno furor hippie, de El señor de los anillos. Por último: cuando se habla del verdadero lector adulto, no se habla del que leyó una vez El código da Vinci o Coelho; sino que se trata de aquel que lee siempre, que busca en las librerías, que prueba y a veces se equivoca. Creo que debemos hablar también del lector adolescente no sólo como un consumidor de best sellers, sino como alguien capaz de buscar, de probar, de equivocarse. Porque la lectura, más que el acto en sí mismo de leer, es ese ansia que nunca se satisface del todo.


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Bibliografía
Graciela Melgarejo en La Nación
Visto en Literaturame

martes, 21 de julio de 2009

Se valora más la botella que el contenido y nos han aleccionado para que nuestros ojos no traspasen el cristal

Vivimos en un tiempo donde se valora más la botella que lo que la botella contiene y, además, nos han aleccionado visualmente para que nuestros ojos no sean capaces de traspasar el cristal. No creo que se trate de que la literatura se convierta en algo minoritario y elitista; todo lo contrario, debería tener una capacidad de seducir e intervenir socialmente, de perturbar, de poner en cuestión las convenciones reinantes, pero eso, desgraciadamente, va perteneciendo cada vez más a otras épocas.

Porque lo dominante en la industria cultural, aunque la literatura sea una de las partes menores de ella, padece su misma contaminación, antepone sus intereses comerciales sobre cualquier otro.

Así, las dos caras de la moneda del acto creativo, el escribir y el leer, han sido sumergidas en un mundo teledirigido, de normas y convenciones que, aunque no estén marcadas, son más poderosas que nunca. No hay peor censura que la autocensura social y colectiva, aquel lugar donde hasta lo más 'subversivo' está dentro de los sibilinos hilos de lo políticamente correcto.


Bajo estas líneas, el artículo completo. Merece la pena echarle un vistazo.

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PEDRO ANTONIO CURTO
17.07.2009

APROXIMARSE a un texto, leerlo, creo que es ante todo un acto intimo, una especie de comunicación donde una persona, al abrir las tapas de un libro e introducirse en sus letras, se adentra en un mundo creado por otro, viaja por los renglones de quien lo ha creado en un acto parecido al de la lectura. Saber que el texto al que accedemos pueda estar escrito hace cientos de años, que su mundo fuese totalmente distinto al nuestro y sin embargo poder confluir emotiva y sensorialmente, compenetrar intelectualmente, abrir puertas a cosas y sensaciones que desconocíamos, es una de las magias que tiene el arte. Es la metafórica habitación de la que nos habló Virgina Wolf que necesitaban las mujeres para escribir, pero que podríamos ampliarla mucho más: un lugar en el que apartarse del mundo para poder comprenderlo mejor, reinventarse cognitivamente como ser humano a través del que creo es uno de los mejores medios, el arte y la cultura.
A partir de ese acto se supone que debería girar todo lo demás, que promoción, edición, crítica literaria, serían los elementos para colocar el momento de la lectura, en su papel social, colectivo e histórico. Es decir, lo que podemos llamar 'mundo literario', debería estar al servicio de la literatura. Sin embargo, ese 'mundo literario' ha ido creciendo y extendiéndose, creando sus particularidades, sus supersticiones, sus prejuicios, sus mitos, sus bondades y maldades, hasta el punto de que han indo empequeñeciendo el acto primigenio.
Hace unos años, Juan Marsé, poniendo en cuestión la calidad de las obras galardonadas en el premio Planeta del que él mismo había sido jurado, les decía a sus autores que les gustaba más el mundo literario que la literatura. Y es que ese 'mundo' se ha terminado convirtiendo en algo muy atrayente, tiene muchas luces, prebendas y, esencialmente, fama y triunfo, mágicos elementos de la sociedad de mercado en la que vivimos. Porque el acto creativo sigue partiendo de un ejercicio tan básico como situarse ante una página en blanco y levantar algo a partir de la nada o más bien sacando de lo que está en el interior de uno como un crisol de todo lo que le rodea. Sin embargo, la distancia entre uno y otro es abismal. Son tales las fronteras e intereses existentes, que ese 'mundo literario' condiciona todo lo demás.
Marcel Proust, un escritor que subliminó como nadie el acto solitario y creativo, encerrándose entre las cuatro paredes de una habitación que llegó a aislar sonoramente, reprochó a Sainte-Beuve su idea de que la persona pública del escritor pueda tener más importancia para el entendimiento de la obra que la obra misma, pues es lógicamente ésta quien avala al autor. Si esto lo decía Proust en su época, qué diría ahora cuando el márketing es un factor tan determinante que es en muchos casos quien crea al autor como una estrella y la obra como un producto de consumo.
Vivimos en un tiempo donde se valora más la botella que lo que la botella contiene y, además, nos han aleccionado visualmente para que nuestros ojos no sean capaces de traspasar el cristal. No creo que se trate de que la literatura se convierta en algo minoritario y elitista; todo lo contrario, debería tener una capacidad de seducir e intervenir socialmente, de perturbar, de poner en cuestión las convenciones reinantes, pero eso, desgraciadamente, va perteneciendo cada vez más a otras épocas. Porque lo dominante en la industria cultural, aunque la literatura sea una de las partes menores de ella, padece su misma contaminación, antepone sus intereses comerciales sobre cualquier otro.
Así, las dos caras de la moneda del acto creativo, el escribir y el leer, han sido sumergidas en un mundo teledirigido, de normas y convenciones que, aunque no estén marcadas, son más poderosas que nunca. No hay peor censura que la autocensura social y colectiva, aquel lugar donde hasta lo más 'subversivo' está dentro de los sibilinos hilos de lo políticamente correcto. Son los condicionantes de esa sociedad de espectáculo de la que nos hablase Guy Debord, multiplicados por el poder de una luces demasiado deslumbrantes.


Bibliografía
La literatura y sus envoltorios

viernes, 17 de julio de 2009

Mujeres en la ciencia

Para quien le interese el tema de la presencia de la mujer en la ciencia a través de la historia, aquí le dejo dos pdf's con sendos trabajos divulgativos.

Algunas poco conocidas. Otras más mediáticas e influyentes.
Pero todas importantes.

El primero de ellos es breve. Se trata casi de una enumeración para quien quiera seguir investigando por su cuenta.

El segundo profundiza más y se centra en la antigüedad. Mucho más profundo y técnico. No trata únicamente los perfiles de las mujeres reseñadas sino que las sitúa en su contexto histórico y científico. Muy recomendable.



Mujeres en la Historia de la Ciencia. Eulalia Pérez Sedeño. Instituto de Filosofía. C.S.I.C.


























Mujeres Astrónomas y Matemáticas en la antigüedad. Fundación Canaria Orotava de Historia de la Ciencia.



jueves, 16 de julio de 2009

La multitud

"Estoy seguro de que alguien, en cualquier multitud, tiene un cociente intelectual de superdotado, y estoy convencido de que, en cualquier multitud, alguien habrá que sea una criatura que merezca la pena. Pero también estoy seguro de que en toda multitud sobran los idiotas, y estoy convencido de que es imposible que se forme una multitud sin que la idiotez campe por sus respetos. Y sin embargo, todo se mide hoy en términos de multitud. La multitud es el lugar perfecto para que el idiota se sienta a sus anchas".


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Al hilo de lo que comenta Enrique Dans en su blog, de lo que los propios gestores de Menéame
dijeron en su momento aquí y aquí, y de lo que yo mismo comenté en su día en DesEquiLIBROS, aquí y aquí, he encontrado un buen artículo sobre "La multitud", su rostro, sus compratamientos y su verdadera naturaleza.

Juan Bonilla comenta algunos acontecimientos para ilustrar su teoría. Yo le añado otro más, que es el descrito en los enlaces de arriba.

Este artículo expresa con palabras lo que a diario sucede en la vida real. Vean:


"Yo estoy seguro de que alguien, en cualquier multitud, tiene un cociente intelectual de superdotado, y estoy convencido de que, en cualquier multitud, alguien habrá que sea una criatura que merezca la pena. Pero también estoy seguro de que en toda multitud sobran los idiotas, y estoy convencido de que es imposible que se forme una multitud sin que la idiotez campe por sus respetos. Y sin embargo, todo se mide hoy en términos de multitud.

La multitud es la única que pesa, la única que importa. Había 90.000 personas en la presentación de Cristiano Ronaldo, sí, pero había muchos más millones en la ciudad que no tenían el menor interés en esa presentación o a los que les parecía que esa presentación era una fantasmada: ganaron los 90.000, pues todos los telediarios abrieron con esa noticia, y los periódicos del día siguiente la pusieron en primera página, cuando la noticia real era en todo caso: cuatro millones de madrileños se encogen de hombros ante la presentación de Cristiano Ronaldo.
Ha muerto un chaval en los sanfermines de una cornada en el cuello, se conecta en directo con una reportera que va a informar sobre el asunto, y detrás de ella aparece la multitud, formada por imbéciles que ríen, saltan, hacen cucamonas o llaman corriendo por teléfono para decirle a quien conteste: pon la tele, que salgo yo. No digo que cada uno de esos que ríen sea un estúpido: digo que ahí, en ese grupo, juntos, son una perfecta imagen de la estupidez. Seguramente, si estuviera en sus manos, arriesgarían el pellejo por salvar a un caído ante la embestida de un morlaco. Pero basta con que se junten luego para que se dispare esa capacidad para la imbecilidad de la que tan a menudo hace gala la multitud.

Y la multitud es la que manda, la que sólo merece que se fije la atención en ella. Sección cultural de cualquier periódico. Recomendaciones literarias: lo que lee la multitud. Y la multitud lee este verano al sueco Larson. Digamos que tiene en estos momentos medio millón de lectores. Vale, hay en España unos tres millones de lectores -tirando por lo bajo, los más optimistas suben a seis, pero yo no me lo creo. Eso quiere decir que dos millones y medio de lectores van a leer otras cosas, otras cosas de las que no se va a hablar, porque quienes las van a leer no componen una multitud, vara idiota de medirlo todo.

La multitud es vampírica: lo sabe cualquiera que haya pertenecido a una. Te roba la sangre, te transforma en otro: en un idiota, mayormente, en un bulto. Los políticos lo saben hace mucho, por eso mandan que se conecte con sus discursos cuando están rodeados de multitud. Y sin embargo, siempre somos más los que no estamos en ella.

El último apogeo de la erótica de la multitud ha sido lo de Michael Jackson: supón que en medio de esa multitud encantada de figurar (¿y no es pornográfico el mero hecho de imaginarse a cualquiera de ellos eligiendo vestidito para mejor resaltar en la multitud?) alguien recuerda que Michael Jackson fue acusado de pedofilia, y puesto en libertad porque llegó a un acuerdo económico con los demandantes. Sí, la multitud que lo llora, es muy parecida a la multitud que se congrega ante el juzgado cuando van a juzgar a un pedófilo. Las lágrimas de la primera son las piedras de la segunda. Ambas igualmente peligrosas. Ambas absolutamente idiotas e indecentes.

Cuando el gran poeta de las multitudes, Walt Whitman, las cantaba, henchía el pecho recordando esa sensación soberana de que en lo que es cada uno cupiera el mismo sentimiento que llenaba a todos los demás. No sé si es que las multitudes han cambiado o que, obviamente, no es lo mismo una multitud silenciosa que clama paz contra unos terroristas, que una multitud de chinos con palos que quieren reventar a sus vecinos de otra secta. La diferencia es evidente: está en el sentido del movimiento. Cuando es un movimiento defensivo, cuando la multitud la componen unas víctimas, es fácil encontrar en los versos de Whitman la poderosa verdad de su canto. Cuando el movimiento es ofensivo -para vender discos, para vender camisetas, para imponer una religión- nos encontramos con lo que decía al principio: la multitud es el lugar perfecto para que el idiota se sienta a sus anchas."


Estoy de acuerdo. En todo.

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Bibliografía:
La multitud. Juan Bonilla

miércoles, 15 de julio de 2009

De lo que Einstein le dijo a Chaplin y lo que Chaplin le contestó

Cuentan que en una reunión social coincidieron Einstein y Chaplin.
Obviaré presentaciones innecesarias.

Se ve que en el transcurso de la conversación, Einstein le dijo a Chaplin:

- “Lo que he admirado siempre de usted es que su arte es universal; todo el mundo le comprende y le admira”.

A lo que Chaplin respondió:

- “Lo suyo es mucho más digno de respeto: todo el mundo lo admira y prácticamente nadie lo comprende”.


No sé si la anécdota es apócrifa o real. Verosímil es, desde luego.
Pero bien merecería ser cierta, porque retrata muy bien a los personajes y a la sociedad.

martes, 14 de julio de 2009

¡SOS a la ortografía!

La escritura correcta fue desplazada por el contenido durante años, hasta el punto de no ser considerada por muchos profesores requisito indispensable para aprobar. Ello trajo como consecuencia que, hoy, personas con relevantes títulos académicos exhiban una sarta de faltas a la hora de redactar. También su expansión, cual terrible pandemia, a todo tipo de instituciones.

Aun cuando no existen fórmulas mágicas, está demostrado que la mejor herramienta para lograr verdaderas conquistas en asuntos de ortografía es la lectura.

(y si no, vean esta joya)
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Sucedió hace algunos años. El muchacho –en aquel entonces estudiante del último curso de una carrera universitaria-, me solicitó que lo ayudase a mejorar su pésima ortografía. En más de una ocasión, los profesores de la Facultad lo habían alertado de que dicho inconveniente podría impedir su graduación.

Comoquiera que para él representaba un asunto de ‘vida o muerte’ acepté. Así, pues, la primera sesión comenzó con el dictado de una veintena de vocablos de los archiconocidos en nuestra lengua. Aunque me había advertido de sus frecuentes dislates, no dejó de sorprenderme que al escribir el primero de ellos cometiera los tres errores posibles: aviso, fue plasmado en el papel, con h, con b y con z.

La anécdota puede parecer un tanto insólita, pero es real. Y siempre que me tropiezo con esos enormes gazapos expuestos en tablillas y carteles retorna a mi mente.

Si bien preocupa a los escolares reflejar en los exámenes las lagunas arrastradas de enseñanzas precedentes, episodios como el antes relatado constituyen la señal de alerta sobre un asunto capaz, incluso, de poner en tela de juicio el nivel de instrucción de nuestro pueblo. Si aceptamos que ‘al mejor escritor se le va un borrón’, como reza un viejo axioma, resulta difícil imaginar a un galeno subrayando en determinado diagnóstico ipoglisemia o diavetis, en lugar de hipoglicemia o diabetes.

Es cierto. La escritura correcta fue desplazada por el contenido durante años, al punto de no ser considerada por muchos profesores requisito indispensable para aprobar. Ello trajo como consecuencia que hoy personas con relevantes títulos académicos exhiban una sarta de faltas a la hora de redactar. También su expansión, cual terrible pandemia, a todo tipo de instituciones.

La ortografía es la parte de la gramática encargada de normalizar y regular cómo escribir un idioma, y urge, por tanto, otorgar todo su esplendor a esa maravillosa creación que es la palabra. Para su dominio no basta con aprender reglas de manera forzada. Menos vale pedir eso a las nuevas generaciones a quienes resulta difícil seguirlas.

Por otro lado, la existencia de palabras homógrafas, homófonas, y de aquellas que dado el proceso de evolución de la lengua admiten escribirse de maneras distintas, nos obligan a prestar la debida atención a sus funciones e incluso, muchas veces, a esclarecer dudas en el diccionario.

Aun cuando no existen fórmulas mágicas, está demostrado que la mejor herramienta para lograr verdaderas conquistas es la lectura, de ahí la importancia de lograr la inclinación hacia ella desde edades tempranas. Si el uso de este vital instrumento falló en algún momento, entonces, intentemos subsanar el error. Prohibamos con h y con b mostrarnos indiferentes a las cotidianas pifias ortográficas.



(Con -sin- su permiso, he hecho una modesta corrección de estilo para adaptar el lenguaje del artículo a sus posibles lectores peninsulares)

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Bibliografía
SOS a la ortografía. Miriam Velázquez Rodríguez

lunes, 13 de julio de 2009

1.0 + 2.0 = 3.0

Que el término 2.0 está devaluado por su excesivo uso no es un secreto para nadie.
Pero si realmente ha perdido el etéreo contenido que originalmente se le atribuyó es porque no somos capaces de hacer un correcto uso de su significado.

Se nos llena la boca cantando sus excelencias: interactividad, inmediatez, difusión, economía, comunicación, colaboración, intercambio... hay muchos enlaces por ahí que hablan del tema: los más antiguos suelen ser descriptivos; luego pasaron a ser encomiásticos; más tarde han empezado a aparecer críticas y dudas; finalmente hay apocalípticos que ya hablan de que ha quedado obsoleto y que necesita una evolución al 3.0, término todavía sin definir adecuadamente y cuyo único mérito actualmente es ser sucesivo al anterior.

(Aplicaremos a 1.0 el sentido preinternet aun a sabiendas de que se refiere a los inicios de la era digital. Y lo hacemos así porque, en el fondo, creo que el 1.0 fue un esfuerzo por llevar a internet lo que ya existía en el mundo real. Mientras que 2.0 pretende tener voz y leguaje propios).

Enterrar el término 2.0 cuando todavía la sociedad no ha podido beneficiarse de sus bondades no es más que una huida hacia adelante. Siempre hay quien prefiere jugar a profeta frente a quienes dedican sus esfuerzos a hacer que los avances resulten alcanzable para todos, o quienes intentan aplicarlos a los diversos ámbitos de la vida diaria: desde el doméstico, informativo, científico o cultural.

Los lectores habituales de este blog sabrán que hemos tratado en varias ocasiones la transformación en 2.0 de conductas que ya eran habituales en la era preinternet: hemos hablado de tontos y de fobias y filias; hemos jugado al gato y al ratón; hemos revisado el afán de protagonismo y a los pelmas; vimos fuentes y la publicidad llegando al absurdo; también hemos visto algunas iniciativas y hemos visto cómo acceder a la ciencia y a la cultura en un click; también pasaron los spammers...

Sin embargo, nos hemos referido siempre la lectura en su aspecto más tradicional.
No porque no creamos que el 2.0 tiene mucho que ofrecer al desarrollo del hábito lector y a otras disciplinas relacionadas con la educación sino porque, en general, leer e internet son contradictorios. Y lo son porque en internet no se suele leer para comprender o para imaginar; se lee para devorar o para poder decir que se ha leido.
La famosa lectura diagonal únicamente enmascara una lectura superficial que suele dar como resultado una deficiente capacidad de comprensión.

Sucedió con el post anterior. Los comentarios que suscitó su envío a una conocida red social ponen en evidencia cómo las supuestas bondades 2.0 se convierten a veces en sus propias miserias, cuando los usuarios, voluntaria y conscientemente, evitan hacer uso de ellas y trivializan el discurso, cegados por su impulso 1.0. Su lectura fue tan apresurada y superficial que no leyeron un enlace fundamental para comprender el sentido real del apunte.
¿Para qué se ponen esos enlaces, enriquecedores y complementarios, si pasamos por encima de ellos como si fueran irrelevantes?
Pues no; no son irrelevantes. Son fundamentales. De eso trataba, entre otras cosas, el 2.0: de enriquecer y abrir puertas y nuevos caminos para la creación y la comunicación.
Pero como usuarios somos todavía analfabetos digitales y como críticos, petulantes e ignorantes.
No me duele la mala interpretación del sentido del post sino la ligereza con la que la gente escupe argumentos como arma arrojadiza "ad hominem" cuando lo que deberían hacer es molestarse en comprender y en aprender.
Pero a estas alturas ya sé que es pedir demasiado.

Dicho lo cual, huyo hacia adelante. El 2.0 no tiene ya mucho sentido, al menos en términos lectores y de compresión intelectual porque no se utiliza como una mejora del 1.0 sino como un lenguaje alternativo, más acorde con la evolución de las nuevas tecnologías, pero esquivo con el uso de la intelgencia.

Así que mi propuesta es: 1.0 + 2.0 = 3.0

Sumemos las cualidades de ambos mundos en vez de oponerlas y obtendremos una versión muy mejorada de nuestra sociedad; dejémonos de esnobismos tecnológicos y centrémonos en la importancia de comprender cómo funcionan las cosas; evitemos la trivialización sistemática del discurso y demostremos altura intelectual en nuestros juicios; molestémonos en entender y respetar los argumentos de los demás en vez de leerlos por encima; fomentemos el intercambio de ideas y no la imposición infalible de criterios.

Mientras ésto no suceda, el 2.0 seguirá siendo una entelequia, el 1.0 seguirá preso en las bibliotecas y la sociedad seguirá amasando términos sensacionalistas para no llamar a las cosas por su nombre.

Este es el auténtico reto 3.0.

sábado, 11 de julio de 2009

Juizios de valor



No sé si estamos ante un hoygan o ante un emprendedor.

Por respeto a la posibilidad de que sea la segunda opción, no haré juizios de valor.

Pero ustedes sí pueden, desde luego.

viernes, 10 de julio de 2009

Leer

Elige tu propio motivo.


“Leer. Leer sin ganas. Leer por aburrimiento. Leer para no hacer ruido. Leer para dejar que tu padre duerma la siesta. Leer porque no te dejan poner la tele. Leer porque ya nadie quiere contarte un cuento. Leer porque te han castigado sin salir. Leer porque estás en la cama con fiebre. Leer porque estás solo.

Leer porque imitas a tus hermanos mayores. Leer porque lo hace tu madre. Leer libros para niños. Leer novelas que no te dejan leer. Leer hasta que te apagan la luz. Leer sin leer, pensando en otra cosa. Leer en la biblioteca. Leer todos los libros de la biblioteca infantil. Leer porque tu hermana lee en la cama de al lado. Leer libros de Tintín en casa de tu abuelo.

Reir porque tu tía llora con una novela. Llorar porque te da pena el abominable hombre de las nieves. Leer y leer y leer cinco líneas sobre sexo. Leerlas y leerlas una vez más.

Leer porque quieres estar solo. Leer porque te sientes solo. Leer porque te crees distinto. Leer para encontrar almas gemelas. Leer aquello que aún no has vivido. Leer para llenarte la cabeza de pájaros.

Leer para presumir. Decir que has leído un libro que no has leído. Resumir libros en literatura que no has leído. Sacar buenas notas en literatura haciendo resúmenes de libros que no has terminado. Leer para imitar lo que que has leído. Leer para fardar. Leer para ligar. Leer para consolarte de un abandono. Leer por falta de planes. Leer por falta de amor. Leer porque se ha ido con otra. Leer para que no digan. Leer mientras esperas. Leer sentado en el wáter. Leer para dormirte. Leer para poder hablar con él. Leer el libro que él te recomendó. Leer para sorprenderle.

Leer por puro gusto. Leer por vaguería. Leer porque no te gustan los deportes. Leer porque no tienes un duro. Leer para olvidar. Leer para recordar. Leer para aprender. Leer un coñazo impresionante. Leer un libro que no quieres que se acabe. Leer el libro de un amigo. Leer todos los libros de un hombre que te gusta. Leerle el pensamiento. Leer el libro que él está leyendo. Leer el libro que él querra leer después.

Leerle a tu hijo. Leerle hasta que se quede dormido. Leerle hasta que te quedas dormida. Leerle el Tintín que tú leíste. Leerle cuando se muere el Abominable Hombre de las Nieves. Leerle y consolarle luego su llanto inconsolable. Leerle para que aprenda a estar solo. Leerle para volver a vivir la infancia. Leerle por gusto. Ver cómo un hijo lee. Releer. Leer sólo lo que te gusta. Leer sólo aquello que te emocione. Leer por amor. Leer a su lado.“


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El texto lo obtuve este apunte de Miguel Angel Vázquez, cuya autoría él mismo roconoce desconocer. Suscribo además la reflexión inicial.
Investigando un poco creo que el texto es de Elvira Lindo.
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