martes, 31 de marzo de 2009

La fusión de las ciencias y las letras a través de textos narrativos. "Libro de ciencias"

"De la enorme separación que han padecido los lenguajes y procedimientos de las ciencias y las letras, si queda una sola imagen inamovible, tal vez sea la del espíritu de los hombres que han sabido mantener ese ánimo que les concede una enorme capacidad de abstracción sobre el mundo para nombrar al mundo".

"Pese a las dificultades de las jergas y a una educación que las separa de las humanidades, la física, la química o la biología no están tan lejos de las ficciones o de la poesía cuando intentan explicar los fenómenos naturales o nuestra propia naturaleza".

En este volumen, "Libro de Ciencias", su editor, Eduardo Vilas, ha selecionado una magnífica colección de relatos que unen ciencia y literatura, disciplinas ambas que "descansan en la naturaleza metafórica del lenguaje".

Es a la capacidad humana de abstracción a la que Vilas apela para justificar la reunión de estos extractos narrativos "para ofrecer una lectura amena e intensa, en absoluto académica, pero que necesita en ocasiones un toque divulgativo para el lector no científico.

El libro incluye relatos de autores como Lewis Carrol, Clarín, Kafka, Lovecraft, Melville, Poe, Verne... excelentemente editados con ilustraciones de Van Gogh, Picabia, Diego Rivera, Bacon, Kandinski...

Los relatos (que en su mayoría son frangmentos de obras más extensas) están directamente relacionados, tienen como temática principal o giran en torno a diferentes disciplinas de las ciencias formales, de las ciencias naturales y de las ciencias sociales:

- Lógica; Los dos relojes, de Lewis Carroll.
- Matemáticas;
El descubrimiento de la circunferencia, de Leopoldo Lugones.
- Astronomía; Sobre la existencia de tes cielos, de Emanuel Swedenborg.
- Biología; Cabezas de ballenas, de Herman Melville.
- Física; La vuelta al mundo en 80 días, de Julio Verne.
- Química;
El Alquimista, de H.P. Lovecraft
- Geología; El sistema de los cielos, de Thomas de Quincey.
- Geografía física; El terremoto de Chile, de Heinrich von Kleist.
- Antropología; El matadero, de Esteban Echeverría.
- Demografía; Una modesta proposición, de Jonathan Swift.
- Economía; Un hombre de negocios, de Allan Poe.
- Historia; Paulo Ucello, pintor, de Marcel Schowb.
- Psicología; El buen gendarme, de Léon Bloy.
- Sociología; Informe para una academia, de Franz Kafka.
- Geografía humana; La república de los sueños, de Bruno Schulz.
- Ciencia política; La yernocracia, de Leopoldo Alas "Clarín".


La anécdota de Bohr con la que comienza la introducción es la forma de introducirnos en ese mundo con el que el autor pretende superar la dicotomía entre ciencias y letras.


La anécdota sucedió más o menos como sigue y nos sirve como señuelo:
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Neils Bohr se presentaba a los exámenes de acceso a la Universidad de Física de Copenhague.


Una de las preguntas estaba formulada de la siguiente manera: "Describa cómo se puede determinar la altura de un rascacielos con un barómetro".


La respuesta del joven Bohr fue: "Se ata una larga cuerda al cuello del barómetro y se descuelga desde el tejado hasta el suelo. La suma de la longitud de la cuerda más la longitud de barómetro darán la altura del rascacielos".

El profesor le suspendió con el argumento de que la respuesta no tenía nada que ver con la física, aun reconociendo que era correcta.

Para resolver el problema planteado por esa aparente contradicción entre la nota adjudicada y la veracidad de la respuesta, el profesor llamó de nuevo a Bohr y le dio otra aportunidad para que diera una respuesta satisfactoria que demostrara sus conocimientos de física. Esta vez, parece ser, contaba con la presencia de otro afamado físico, llamado para la ocasión para ejercer labores de arbitraje.

Seis minutos le fueron otorgados. Los primeros cinco los pasó Bohr en silencio. Cuando el profesor le recordó que únicamente le quedaba un minuto para responder, Bohr dijo que tenía muchas respuestas a la pregunta pero que no sabía cual elegir. El profesor se excusó por la interrupción y le dejó continuar.

La respuesta fue: "Se puede llevar el barómetro hasta el tejado del rascacielos, dejarlo caer y medir el tiempo que tarda en llegar al suelo. La altura del edificio puede calcularse a partir de la fórmula h = 1/2gt
2".

Recibió la nota más alta.

Una vez fuera del despacho, el "famoso profesor" se encontró con el estudiante y se interesó por las otras respuestas a la pregunta planteada.

Estas son algunas:


- Si hiciera sol, se podría medir el barómetro, ponerlo vertical, medir la longitud de su sombra y medir también la sombra del edificio. Después, con un simple ejercicio de aritmética podríamos calcular la altura del rascacielos.


- Aunque si se me exige es que sea lo más científico posible, podría atar un cabo al barómetro y hacerlo oscilar, primero a ras de suelo, y después en el tejado. La altura se calcula por la fuerza gravitatoria restauradora: T = 2π √l/g.

- Igualmente científico y ortodoxo, de tener el rascacielos escalera de incendios exterior, sería subirla y marcar la altura del rascacielos en longitudes de barómetro y sumarlas despues.


- Probablemente la mejor manera será entrar en el edificio y decirle al conserje: "Si usted quiere un bonito barómetro nuevo, le daré éste si me dice la altura del edificio".


El "profesor" quiso saber si conocía la respuesta convencional al problema (
medir la presión del aire en el tejado, hacer lo mismo a ras de suelo y convertir la diferencia de milibares en metros, que sumarían la altura del rascacielos).

Bohr, evidentemente, la conocía
, pero dijo que en sus estudios habían intentado enseñarle a pensar.
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Según algunas fuentes, más apócrifas que veraces, el famoso profesor, y presunto transmisor de la anécdota, fue Ernest Rutherford.

Aunque si nos ceñimos a la realidad pura y dura, tendremos que concluir que la anécdota es obra del Profesor Alexander Calandra, como explican adecuadamente en este enlace de Francis (th)emule Sciencie's News
.

Lo que nos interesa en todo caso es que, ciertamente, lograron enseñarle a pensar. Estos relatos, seguramente, ayudarán también a tan magno propósito.

Si ya han picado el anzuelo, no se resistan.
Una delicia de libro, tanto en el fondo como en la forma.

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Bibliografía:
- Libro de ciencias. VV.AA. Edición de Eduardo Vilas. 451 Editores.
- Eduardo Vilas reivindica la unión de ciencias y letras en su última recopilación de relatos.
- Entrevista con Eduardo Vilas en el "Partiendo de Cero", de Onda Cero Radio, en 25 de enero de 2009. (enlace al podcast del programa. min 24:35-34:10)
- Enseñar a pensar.
- Neils Bohr en la página de los Premios Nobel.
-
La verdad sobre la anécdota de Rutherford, Bohr y el barómetro o un tributo al Profesor Calandra.

lunes, 30 de marzo de 2009

El "bus ateo" busca alternativas















Como demuestra la imagen, obtenida en una céntrica avenida de Zaragoza.

Creencias aparte, es cuestión de imaginación y de aprovechar los recursos.




Retórica y Poética. Nuevo portal en la Cervantes Virtual













"Resucitada la confianza en el poder de la palabra, la Retórica y la Poética -disciplinas de las más antiguas de nuestra civilización occidental- alcanzan en la actualidad una influencia decisiva, no sólo en las ideas estéticas y literarias, sino también en las diferentes concepciones de la vida económica, social y política.
...
Hemos de tener en cuenta que los principios teóricos, los criterios prácticos y las pautas metodológicas que contienen estas asignaturas han orientado no sólo la actividad oratoria y la creación literaria, sino que también han encauzado las tareas políticas, jurídicas, económicas, pedagógicas, artísticas, literarias y religiosas durante toda nuestra historia.
...
Confiamos en que la recuperación de la información que proporcionan estas obras nos facilite la cimentación de las actuales teorías retóricas y poéticas, y que, incluso, estimule la elaboración de unos tratados más originales y acordes con el pensamiento filosófico moderno y con las condiciones culturales, sociales y políticas actuales. Al menos, nos ayudará a la comprensión de nuestra historia, a la interpretación de nuestro presente y al diseño de nuestro futuro inmediato."

José Antonio Hernández Guerrero

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Noticia de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:

La Cervantes dedica un portal a la Retórica y la Poética


La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ha incorporado a su catálogo el portal Retórica y Poética, dirigido por el catedrático José Antonio Hernández Guerrero (Universidad de Cádiz). Se trata de un espacio dedicado a dos de las disciplinas más antiguas de la civilización occidental, que constituyen un patrimonio cultural integrado por obras con una considerable repercusión pedagógica e incluso, en ocasiones, una influencia social decisiva, ya que sus principios teóricos, sus criterios prácticos y sus pautas metodológicas han orientado la actividad oratoria, la creación literaria y las tareas políticas, jurídicas, económicas, pedagógicas, artísticas, literarias y religiosas durante toda nuestra historia.

El objetivo de este nuevo trabajo de la Cervantes es, en palabras del profesor Hernández Guerrero, contribuir a fundamentar "una nueva Retórica y una remozada Poética capaces de revitalizar los sugestivos horizontes, densos y exuberantes, que se abren en los campos filosófico, jurídico, lingüístico y estético".

viernes, 27 de marzo de 2009

"Sé todos los cuentos". Trillo vomitando a León Felipe

Es costumbre entre las aves ingerir sus presas para predigerirlas en sus estómagos y luego regurgitar ese alimento en las hambrientas bocas de los polluelos para facilitar el trabajo de sus inexpertos estómagos.

Federico Trillo, ayer, demostró estar más cerca de ser ave (de mal agüero) cuando regurgitó a medio digerir unos versos de León Felipe para dar de comer a su propia y experta desvergüenza.

Lo que hizo ayer el intelectualoide ex ministro fue vomitar su propia desfachatez cubriendo de estulticia los versos de un poeta que nunca mereció la ignominia de verse citado por quien parecía ser el destinatario de esos versos: No me cuenten más cuentos, que "ya me sé todos los cuentos".

Piensa Trillo que no estar ya en el cargo le libera de toda responsabilidad por las decisiones u omisiones cometidas. Y piensa también, y eso es lo peor, que haber sido reelegido como diputado legitima sus acciones u omisiones pasadas, como en las repúblicas bananeras, y condona la deuda contraída con 62 víctimas de un desgraciado incidente del que, si fuera bien nacido, respondería con su propia cara… pero el pío cofrade, y campechano presidente de las cortes, muestra ahora su verdadera cara.

Cuando la necesidad nos arranca palabras sinceras, cae la máscara y aparece el hombre.

Del Sr. Trillo político ya conocemos sus "habilidades". Ahora cae la máscara y vemos a Sr. Trillo hombre.

Perdió vd. todo mi respeto, señor Trillo. Ya sé que no le importa. A mí tampoco, porque no lo merece.


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Sé todos los cuentos.
León Felipe

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.

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Texto sacado de Poemas del alma.

jueves, 26 de marzo de 2009

El efecto Potemkin

La principal ambición de Potenkin -que no era otra que contar con los favores de la zarina, mantener la influencia sobre ella, aumentar su poder onmímodo por toda rusia y mantener su lujosa vida en la corte- le llevó a montar gigantescos escenarios falsos y a contratar actores adeptos para decorar la miseria de los pueblos de Rusia, para que aparentasen progreso y modernidad, ante los ojos de la zarina, que los visitaba sin bajarse de su carroza, en loor de multitudes.

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Desde el nacimiento del teatro, allá por los albores de la civilización griega, o antes quizá, muchas han sido las funciones a las que se ha dedicado:

- representación de la realidad;
- puro entretenimiento;
- crítica social;
- recopilación de tradiciones populares;
- experimentación estética;
- denuncia política;
- ruptura cultural;
- muestra de amor y desamor;
- pasatiempo infantil;
- recopilación histórica;
- adoctrinamiento político;
- demostración de la complejidad humana y de los males que le acosan;
- ...

Cada época y autor han hecho hincapié en unas caracaterísticas o en otras, en función de los avatares históricos.

Pero el más sibilino y despreciable de todos los usos que se le han dado ha sido el de la farsa social y ocultación sistemática de la realidad.

Y no me refiero al Pan y Circo, tan utilizado por todas las sociedades ociosas o por los regímenes con intención de entretener a la población para que no se fijen en otros aspectos más preocupantes;
No me refiero a poner todos los recursos de teatro a disposición de la ambición personal del manipulador de turno a través de representaciones de evidente sentido político o de adoctrinamiento más o menos explítico.

Estoy hablando de fabricar decorados, contratar actores y todo tipo de atrezzo para disfrazar la miseria de un pueblo con el objetivo de que luzca reluciente a ojos del Gobernante ignorante, complaciente, confiado y despreocupado.

Potemkin fue un maestro en este "arte".

Era el ministro principal y, según parece, amante de Catalina II de Rusia, zarina conocida como "La Grande".
(Ya asomó a estas páginas en otro momento).

La principal ambición de Potenkin -que no era otra que contar con los favores de la zarina, mantener la influencia sobre ella, aumentar su poder onmímodo por toda rusia
y mantener su lujosa vida en la corte- le llevó a montar gigantescos escenarios falsos y a contratar actores adeptos para decorar la miseria de los pueblos de Rusia, para que aparentasen progreso y modernidad, ante los ojos de la zarina, que los visitaba sin bajarse de su carroza, en loor de multitudes.

Escenarios y actores servían para el propósito farsante del valido y eran automáticamente desmontados y trasladados a otros pueblos para continuar con la triunfal "gira".

La farsa debió funcionar bien, como muestra su cada vez mayor acumulacuón de poder en rusia, hasta el punto de que, muchos años más tarde, el buque insignia de la armada rusa llevaba su nombre: el acorazado Potemkin.

La historia quiso que uno de los primeros episodios de la sublevación popular en rusia tuviese lugar a bordo de ese acorazado. En apenas una década, la revolución triunfó y el episodio del acorazado Potemkin fue llevado al cine para mayor gloria de sus protagonistas y se convirtió, de la mano de Eisenstein, en una de las obras maestras indiscutibles del 7º arte, entonces emergente.

El uso del "Efecto Potemkin" se ha popularizado mucho desde entonces.

Potemkin no fue el primero en usarlo, pero sí el que le ha dado el nombre a una de las conductas más abyectas de todo gobernante: la ocultación sistemática de la realidad con el único propósito de enriquecerse él mismo. Ejemplos ha habido muchos y la lista sería larga: enumérense todas las dictaduras de todo signo que en el mundo han sido y verán cómo ese comportamiento ha sido una constante en todas ellas. Unas veces, por los medios tradicionales, como Potemkim; otras veces, a través de la propaganda y los medios de comunicación manipulados; otras veces, simplemente con la censura. Únicamente se han acomodado a los tiempos.

Incluso democracias asentadas caen a diario en la tentación de decorar sus "caras" para lucir más brillantes mientras esconden la basura debajo de la alfombra.

Ni Potemkin mereció tanto honor ni el teatro tanta ingnominia.

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Bibliografía:
Bienvenido Mr. Marshall, J.L. Gª Berlanga.
Montanelli, Indro; Historia de los griegos.
Nietzsche, Frederick; El nacimiento de la tragedia. Texto completo.
Estudio preliminar sobre el nacimiento de la tragedia, por Germán Sucar.
El Acorazado Potemkim. La película de Sergei Eisenstein.
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Gracias a kurioso por la referencia.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Cómo terminar con una amistad













Hans Christian Andersen y Charles Dickens se conocieron en 1847.


Como consecuencia de aquel encuentro nació una cordial amistad basada en una periódica correspondencia, que desembocó, diez años más tarde, en la invitación formal que Dickens cursó a Andersen para que se quedase en su casa dos semanas.
Lo cierto es que la estancia se prolongó mucho más de lo esperado y, como consecuencia de ello, la correspondencia se interrumpió. Algo no salió según lo previsto.


Veamos los antecedentes y cómo se desarrollaron los acontecimientos.

Lo primero que conviene aclarar es que a mediados del siglo XIX escasamente acababa de nacer el ferrocarril y el automóvil no estaba más que en los grabados de Leonardo. Así que los viajes todavía se hacían en carro de caballos y, llegado el caso, en barco. Las líneas de comunicación no tenían la periodicidad actual y los costes de afrontar grandes desplazamientos eran enormes. Tampoco existía una red de alojamientos turísticos a disposición del público viajero.

No era de extrañar, pues, que las invitaciones implicaran acoger a las visitas en casa del anfitrión y correr con el alojamiento y demás servicios como cortesía hacia los invitados.
El cine se ha ocupado de retratar esta realidad en numerosas ocasiones.

Dicho lo cual: Andersen viajó por primera vez a Inglaterra en 1844, y tanto le gustó, que volvió tres años después, invitado por la Condesa de Blessington, escritora y anfitriona de escritores e intelectuales en su famoso salón londinense.

Fue allí donde Andersen conoció a Dickens, a quien consideraba el "escritor más grande de su tiempo". El entusiasmo fue mutuo, así que Dickens volvió a casa de Blessington al mes siguiente con intención de volver a charlar con su colega.
Como quiera que no lo encontró, dejó allí unos cuantos ejemplares de sus obras, dedicados cariñosamente a Andersen: "A Hans Christian Andersen, de su amigo y admirador, Charles Dickens, Londres, julio de 1847".

Así nació una fluida correspondencia que habría de durar diez años, hasta que Dickens invitó a su amigo a visitarle y permanecer en su casa.

Andersen aceptó encantado y, por cortesía, suponemos, aseguró que causaría las menores molestias posibles porque sólo permanecería en su casa dos semanas y tendría una agenda bastante ocupada.

Hasta aquí las buenas intenciones.
Pero los acontecimientos se desarrollaron de forma inesperada para Dickens.

Andersen resultó ser un huésped un tanto "molesto": no sólo se quedó cinco semanas sino que "demostró ser un neurótico patológico, hipocondríaco y capaz de encerrarse en "su" cuarto durante días enteros".
La hija de Dickens lo llamaba el "huesudo aburrido".

Pese a las indirectas de Dickens (incapaz, como buen británico de echar a nadie de su casa), Andersen no se dio por aludido y permaneció allí las citadas cinco semanas, excediendo sin duda los límites de la amistad y de la hospitalidad.

Cuando finalmente se fue, Dickens escribió en el espejo de la habitación de invitados: "Hans Andersen durmió en este cuarto durante cinco semanas".

Suponemos que Andersen disfrutó mucho de la estancia en casa de Dickens y también suponemos que nunca se explicó porqué su amigo dejó de contestar sus cartas.

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Bibliografía:
- Charles Dickens en wikipedia, de donde está tomada su foto.
- David Perdue's Charles Dickens page.
- Obras de Dickens en el Proyecto Gutemberg.
- Andersen era un plomo
- Hans Christian Andersen en wikipedia, de donde está sacada la foto.
- Página de H.C. Andersen.
- Los cuentos de Andersen.

martes, 24 de marzo de 2009

El café en el arte

¿Un café?

Tómate tu tiempo.


Y mientras lo saboreas, disfruta de algunas manifestaciones artísticas que tienen el café como protagonista.

Clásicos o modernos; técnicas tracionales o actuales (café incluido); a solas o en compañía; momentos para leer o para pensar.

Disfruta el café y disfruta el arte.


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Por razones de "peso" internáutico, las imágenes han sido reducidas, alojadas en nuestra cuenta de Flickr y enlazadas desde allí.


Pero no tendréis dificultad en encontrar reproducciones de mayor tamaño porque hemos puesto en el nombre de la imagen el título del cuadro y el apellido de su autor.


Todas las imágenes han sido obtenidas, después de la consiguiente búsqueda, de las webs citadas en la bliliografía, muchas de ellas las oficiales de los autores, referencias directas a su obra o, en algún caso, el blog donde las encontré.

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Bibliografia:

Federico Landi;
Víctor Arrizabalaga;
Edward Weston;
Edward Hopper;
José Guitiérrez Solana;
Van Gogh;
Carlos Gil Gamundi;
Audrey Heller;
Nadeem Chughtai;
J. Jesús Fernández (jjfez);
justcoffeeart.com;
coffee-art.com;
The Spigot;
La acequia;
Clubcafeole.

lunes, 23 de marzo de 2009

El duro trabajo de un padre...

El sábado 21 de marzo, un importante diario español de difusión nacional publicó una esquela en una esquina de una de sus páginas centrales.

Se trata del elocuente recuerdo que le dedica un padre a su difunta mujer en un aniversario de su muerte.

Un poco de humor para demostrar qué dura es la paternidad y cómo un educador nunca descansa.

Dice así:
(los nombres han sido alterarados para respetar la intimidad de los protagonistas)



Aniversario de la muerte de
"Nombre de la Madre"


"Nombre de la difunta en diminutivo":

Cuando sugerí a tus hijos, (Nombre y Nombre), la lectura de las 1.104 páginas de "Vida y destino" (Vasili Grossman), me replicaron que estaban más interesados en la obra "El camino al paraíso está asfaltado de tetas".

Entendí que era un librito de haikus o tal vez de tankas y los cubrí de besos.

Me tranquilicé cuando supe que era una suerte de concurso televisivo de hechuras anatómicas y que no malgastaban su vida con la literatura japonesa.
























Como ven, no miento.

La DGT debería convocar un premio literario para sus paneles informativos

"Ya que dejan leer mientras se conduce -y no información útil del tipo «atasco a 10 kilómetros», sino microrrelatos del género de terror- mejor sería que la Dirección General de Tráfico convocara un premio literario o contratara escritores en corto para mejorar la calidad de los mensajes que subtitulan (o supratitulan) nuestras carreteras y, de paso, fomentara la lectura y pagara la escritura".


Aunque soy consciente del tono irónico del artículo que me sirve de fuente, hago mía la propuesta de creación de un Premio Literario, convocado por la Dirección General de Tráfico y cuyo objetivo fuera la elaboración de mensajes destinados a los paneles informativos.

Un concurso de microrrelatos: sugerentes, preventivos, edificantes, terroríficos... y no sólo informativos, que rompieran un poco la frialdad de las luces incoloras de los paneles y promoviera la reflexión, el debate y, claro, la creación literaria y la promoción de la lectura.

Se trataría de explorar las nuevas posibilidades que nos ofrecen los nuevos medios y de optimizar los recursos.


¿Distracción para los conductores? Lo dudo. Los paneles ya contienen información que hay que leer (a veces en varios idiomas o en varias pantallas seguidas).

Prevención, educación, sensibilización y amenidad... todo en uno.

¿Quién se lo cuenta a la DGT?
Igual yo mismo.


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Leer y conducir

Javier Cuervo


Los que dicen que en España apenas se lee viajan poco.

Las carreteras españolas se circulan en versión original subtitulada en los distintas lenguas del Estado con mensajes repetitivos en los que la Dirección General de Tráfico se disculpa porque no puede conducir por ti, lo que es una lástima porque conducir está bien pero es mejor tener chófer.

También hay microrrelatos siniestros: «el año pasado por estas fechas murieron tantas personas en las carreteras españolas».

No se puede conducir distraído pero sí asustado, por lo que se ve y lee.


Ya que dejan leer mientras se conduce -y no información útil del tipo «atasco a 10 kilómetros», sino microrrelatos del género de terror- mejor sería que la Dirección General de Tráfico convocara un premio literario o contratara escritores en corto para mejorar la calidad de los mensajes que subtitulan (o supratitulan) nuestras carreteras y, de paso, fomentara la lectura y pagara la escritura.

La iniciativa hay que acotarla al microrrelato completo por panel, ya que de lo contario, de haber un punto seguido en lugar de un punto final, los comportamientos del conductor se podrían ver alterados por los comportamientos del lector: los lectores ansiosos podrían verse impelidos a superar las limitaciones de velocidad.


Desde que existe, la lectura es una forma de circulación -con punto de partida y punto de destino, un sentido, paradas, acelerones, atascos- y ahora la circulación es una forma de lectura.

En la lectura se ataja, se adelanta en rasante a la espera de recuperar cuanto antes el interés... incluso algunos circulan en dirección prohibida y se van al final para luego regresar donde estaban porque no podemos leer por ti.

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Artículo original de Javier Cuervo en levante-emv.com.

viernes, 20 de marzo de 2009

Tú no puedes volver atrás

Ayer fue el día del Padre.

Y antesdeayer, mi hija presenció algo que hubiera querido que nunca presenciara: la miseria del ser humano y su transformación en una fiera, presa de su propia estupidez, ignorancia y maldad.

Lo siento hija mía. Lo viste y lo escuchaste y, con seguridad, te acordarás toda la vida, aunque tienes poco más de 4 años.
Sólo espero haber estado a la altura de tu brillante cabecita. Ojalá hayas aprendido algo. Y que la lección te ayude a ser mejor y a no caer en la conducta que te obligó a presenciar un mentiroso, estúpido, resentido y amargado miserable donnadie.

Verte llorar con tanta entereza y tan profunda tristeza ha sido el momento más amargo de mi vida.

Quiero dedicarte este poema. Lo escribió un señor que se llamaba José Agustín Goytisolo.
Sí, el mismo del "lobito bueno" que cantamos a veces.

Él se lo dedicó a su hija.
Yo te lo dedico a ti.

Te quiero.


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Palabras para Julia

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
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jueves, 19 de marzo de 2009

Me encantan los finales felices...

Relato "real" dedicado a todos los divorciados y separados.

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Una mujer recién divorciada, pasó el primer día bien triste empacando sus cosas en baúles y maletas y su mobiliario en grandes cajas.

El segundo día vinieron y recogieron sus pertenencias y muebles.

El tercer día se sentó en el suelo en el comedor vacío, puso música suave,
dos velas, dos kilos de camarones, un plato de caviar y una botella de vino blanco, frío hasta más no poder.

Cuando terminó de comer, desmontó todas las barras de las cortinas de cada cuarto, le quitó los tapones de los extremos y dentro le puso la mitad de los camarones y un buen trozo de caviar y las colocó de nuevo con sus tapones de los extremos.

El marido se quedó con la casa con nuevos muebles y con nueva novia. Todo fue perfecto los primeros días. Lentamente, la casa empezó a oler.

Trataron de todo, limpiaron, trapearon y airearon toda la casa. Los ventiladores fueron revisados por si hubiera ratones muertos y las alfombras fueron lavadas.
En cada esquina se colgaron perfumadores de aire. Se gastaron cientos de botes de spray de olor. Hasta pagaron para cambiar todas las caras alfombras de la casa.

Nada funcionó.

Nadie volvió a visitarlos, los trabajadores se negaban a trabajar en la casa y hasta la sirvienta renunció.

Finalmente, el marido y la novia tuvieron que mudarse ya desesperados.
Todavía al mes no habían encontrado a quien venderle la hedionda casa.
Inclusive los vendedores se negaban a responder a sus llamadas.
Decidieron gastar muchísimo dinero comprando una nueva casa.

La ex esposa llamó al hombre para asuntos del divorcio y le preguntó cómo estaba. El le contestó que bien, que estaba vendiendo la casa pero sin decirle las verdaderas razones.

Ella lo escuchó con mucha calma y le dijo que ella extrañaba demasiado la casa y que hablaría con los abogados para arreglar los papeles con tal de conseguir la casa de nuevo.

Sabiendo que su ex esposa no tenía la menor idea del mal olor el aceptó la negociación por una décima parte del precio real de la casa con tal de que ella firmara ese mismo día.

Ella aceptó y en menos de una hora él le mandó los papeles para firmarlos.

Una semana más tarde el hombre y su novia se pararon en la puerta de la vieja casa con una sonrisa en los labios viendo cómo empacaban todos sus muebles y los metían en un camión camino a su nueva casa...

...incluyendo las barras de cortina.


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Relato sacado de ciao, a través de esta nota de Carme, que es la autora de la dedicatoria inicial.

miércoles, 18 de marzo de 2009

"a todos y todas los dueños y dueñas de perros y perras"

Lázaro Carreter tenía un dardo en el que hablaba del tema del uso de la forma masculina y femenina cuando usados en sentido genérico, y ponía un ejemplo absurdo pero ilustrativo: "a todos y todas los dueños y dueñas de perros y perras".
Cuánto daño han hecho los políticos y su obsesión por una absurda corrección sexista... y lamentable desconocimiento de la lengua que hablan...
Resumen: "Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico".
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Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas


"Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos:
Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

La mención explícita del femenino se justifica solo cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad. La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones."

martes, 17 de marzo de 2009

Hombres necios que acusáis...























Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis;
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia
y luego, con gravedad,
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.

.../...

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.
Opinión, ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que, con desigual nivel,
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
¿Pues como ha de estar templada
la que vuestro amor pretende?,
¿si la que es ingrata ofende,
y la que es fácil enfada?

Mas, entre el enfado y la pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿O cuál es de más culpar,
aunque cualquiera mal haga;
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?


Sor Juana Inés de la Cruz


(Poema completo)


Poema incluido en la Campaña "
Libros a la calle", en los transportes de Madrid.

Sus eslóganes son bastante edificantes:

- 'Ni un día sin poesía';
- 'Ya has hecho lo más difícil, empezar un libro ¿por qué no lo acabas?';

- 'Asómate a los libros';
- 'Si quieres conocer, pregúntale a los libros';
- 'Leer es saber';

- 'Si el vértigo te atrae, asómate a los libros'.

Cualquiera sirve.


Se pueden consultar
todos los textos utilizados en los 12 años que lleva funcionando la campaña.

La imagen que ilustra el post está sacada del enlace anterior, de la campaña de 2007.


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lunes, 16 de marzo de 2009

Yo pienso de que... pero estoy convencido que...

Si algo te ha chirriado en el título, puedes dejar de leer. Efectivamente, está mal. Deliberadamente mal. Dos veces mal.

Pero, a lo peor, la mayoría de personas y personos no habrán notado nada raro en el incorrecto titular ni en esta frase.

Para ellos y ellas, un par de consejos y consejas.

• El dequeísmo es un fenómeno que consiste en introducir la preposición de ante la conjunción que en aquellos casos en que esta preposición no viene exigida por el verbo u otro elemento de la oración.
"Yo pienso de que" es probablemente el caso más lamentable. Más ejemplos de su uso y desuso aquí.

"El dequeísmo es un problema de régimen verbal. Algunos verbos rigen la preposición de y otros no. Pensemos en dos verbos de significado afín (pero no idéntico, ojo), por ejemplo, librarse de algo y evitar algo."


La inseguridad, y la influencia nociva de los medios de comunicación, es tanta que muchas veces, huyendo del dequeísmo, incurrimos en otro fenómeno, igualmente incorrecto pero de signo contrario.


• No siempre la aparición de la preposición de y la conjunción que tiene que ser considerado como un error. Todo lo contrario. Algunos verbos poseen como régimen la preposición de, por lo que su ausencia o la de cualquier otra preposición también ha de considerarse un error, denominado queísmo: el ‘queísmo’ consiste en la supresión indebida de una preposición (generalmente de, aunque pueden ser otras) delante de la conjunción que, cuando la preposición viene exigida por un verbo, sustantivo o adjetivo.
Véanse
ejemplos reales aparecidos en prensa.

Las preposiciones regidas por los verbos son preposiciones desemantizadas (por ahí viene el problema). Tienen una función puramente estructural: el verbo las necesita para introducir uno de sus complementos, pero no aportan ningún significado.

Pienso
de que estos ejemplos servirán para explicar convenientemente a todos y a todas en qué consiste el queísmo y el dequeísmo, y su forma de evitarlo.*
*(Ya sé que hay problemas de concordacia. Son intencionados)

Aunque estoy convendido que no conseguiré mi objetivo, porque como decía Alex de la Iglesia en un artículo:

- No hay manera de borrar un deque de la memoria de la gente.

- Todos tenemos un deque grabado a fuego en el corazón.

- Benditos sean los deques de este mundo, porque nos colocan en nuestro sitio.

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Bibliografía:
- Blog de Lengua Española 1, y 2
- Hispanoteca.
- Museo de los Horrores del CVC.
- “Pienso "de que" existo”, por Alex de la Iglesia

viernes, 13 de marzo de 2009

"Un buen conocimiento de la lengua es el mejor camino para acceder a todos los saberes"

Vivimos en un mundo que valora mucho la tecnología y lo inmediato. Pero yo soy de las que cree que hay que enseñar valores que no sean tan efímeros. La literatura ayuda a superar las miserias cotidianas. Y, en el aprendizaje, un buen conocimiento de la lengua es el mejor camino para acceder a todos los saberes.

La enseñanza de la Literatura ha disminuido en nuestro sistema educativo, y la preparación que tienen los estudiantes es peor que en otras épocas.

Eso es porque hay quien piensa que la literatura no sirve para nada.


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Aurora Egido. Premio Nacional de Investigación en Humanidades

Los que tuvimos la suerte (o la "desgracia") de contar con su magisterio, sabemos que el premio es más que merecido.

Entrevista en Heraldo de Aragón.

jueves, 12 de marzo de 2009

¿Leer sirve para algo?

"La gran obra de la literatura española cuenta la historia de un pobre hombre que, empachado de libros, salió a recorrer el mundo escudado por un analfabeto que no había leído ninguno. Todos conocemos las peripecias que les ocurrieron. Todos sabemos quién creaba los problemas y quién los resolvía luego; quién era soberbio y quién humilde; quién contemplaba la realidad y quién veía únicamente sus propias fantasías y vanaglorias".

"A los niños y a los adolescentes les instigamos casi enfermizamente a que lean, anunciándoles las siete plagas si no lo hacen. Pero habría que preguntarse si esa obsesión está justificada por tantas plagas como decimos. ¿Son menos corruptos los que leen? ¿Son menos despóticos en sus trabajos o en sus casas? ¿Respetan más las señales de tráfico? ¿Sienten menos cólera, saben dominarla mejor? ¿Tienen mayor clarividencia política? ¿Son menos violentos?"

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¿Leer sirve para algo bueno?
Luisgé Martín

La ópera ha sido considerada siempre el espectáculo artístico más completo y refinado. Aúna música, literatura y teatro. Para disfrutarla hay que ser una persona cultivada y tener educadas todas las capacidades estéticas. Es necesario, además, poseer una sensibilidad especial. Podríamos decir, por lo tanto, que los amantes de la ópera forman parte de un linaje extraordinario. De una quintaesencia humana. En febrero de 2001, sin embargo, los socios del Círculo del Liceo de Barcelona -quintaesencia de la quintaesencia- decidieron rechazar el ingreso en el club operístico de las diez mujeres que, después de siglo y medio de absoluta hegemonía masculina abolida en unos nuevos estatutos, habían solicitado la admisión. Entre esas mujeres -por si alguien duda de sus méritos- estaba Montserrat Caballé. Es decir, los seres más sensibles, los que se conmovían hasta el retorcimiento del alma con la música de Verdi, con la voz doliente de María Callas o con las quejas de amor de Madame Butterfly, se comportaban en la vida real como gañanes de taberna.

Este suceso, excesivo y paradigmático, es un exordio vistoso, pero resulta fácil encontrar diariamente muchos otros ejemplos que nos obligan a plantearnos si la cultura contribuye a iluminar las ideas o si, por el contrario, sirve sólo para empachar las mentes y emponzoñar los ánimos. Uno de nuestros novelistas jóvenes más eximios, a quien se le debió de aparecer una virgen en algún camino de Damasco, como a Fernando Arrabal, escribe cada semana en los periódicos sesudos y floridos artículos en los que igual pone en cuestión la teoría de la evolución -"siempre me ha llamado la atención la rotundidad con que se suele negar la intervención del misterio cuando se trata de explicar el origen del hombre; pero lo cierto es que, si existe un momento en la historia del universo en que parece más que probable la intervención del misterio, es precisamente el momento en que el hombre irrumpe en el mundo"- que describe con extraño discernimiento las sociedades modernas -"matrimonios deshechos porque sí a velocidad exprés, hogares desbaratados con el menor pretexto o sin pretexto alguno, hijos desparramados y convertidos en carne de psiquiatra, abortos a mansalva, nuevas fórmulas combinatorias humanas negadas a la transmisión de la vida, etcétera"-. A algunos otros escritores, no menos eximios, les vemos participar en tertulias televisivas diciendo disparates y simplezas que sólo mejoran las de los invitados de Salsa rosa en el rigor de la gramática y en la riqueza del vocabulario. Y aquellos a los que no se les ha aparecido ninguna virgen ni han sido invitados a ninguna tertulia no pueden tirar tampoco la primera piedra. En el sector editorial y en el mundo literario -un castillo de hombres cultos, de cultivadores de ese gran bien espiritual que es la lectura- se encuentra la mayor concentración de individuos biliosos, marrulleros, hipócritas, envanecidos, desequilibrados y tortuosos que conozco. Incluyéndome, por supuesto, a mí mismo.

La gran obra de la literatura española cuenta la historia de un pobre hombre que, empachado de libros, salió a recorrer el mundo escudado por un analfabeto que no había leído ninguno. Todos conocemos las peripecias que les ocurrieron. Todos sabemos quién creaba los problemas y quién los resolvía luego; quién era soberbio y quién humilde; quien contemplaba la realidad y quién veía únicamente sus propias fantasías y vanaglorias. Que cada cual elija un modelo, pero que no haya excusas: todos los libros son de caballerías.

No quiero hacer menosprecio de corte y alabanza de aldea, y ni siquiera estoy seguro de si soy abogado de dios o del diablo, pero desde hace años tengo la sospecha de que la lectura es menos benéfica de lo que se proclama continuamente con altavoces y pregoneros. O incluso que es dañina, que resabia. Hay dos virtudes que nadie le puede negar: su ejercicio produce un placer estético que sólo es superado por los que producen los de la música y la sexualidad; y desarrolla, instrumentalmente, las capacidades de comprensión y de construcción textual, que sirven para leer el prospecto de un medicamento, para redactar una carta o una reclamación, o para poder estudiar mecánica de automóviles o mecánica cuántica. Es decir, la lectura tiene una utilidad sensorial -si hay utilidades así- y una utilidad práctica -valga el pleonasmo-, pero tal vez no tenga ninguna utilidad ética, que es la que más se pregona. "Los libros nos hacen libres", decía uno de los eslóganes publicitarios con los que el Ministerio de Cultura trataba de concienciarnos de los beneficios de leer. "El nacionalismo se cura viajando y leyendo", proclamaba Juan María Bandrés en aquellos años en los que se pensaba aún que las barbaridades de ETA eran cometidas sólo por ignorantes sin formación. Como Sócrates, en suma: "No hay hombres malos, sólo hay hombres ignorantes". Y continuamente escuchamos hablar con desprecio o conmiseración de aquellos que no leen o que leen productos como El código Da Vinci o La catedral del mar y no a Borges, a Paul Auster o a Vasili Grossman, que son algunos de los autores que al parecer nos hacen más libres y menos abertzales.

Es decir, los apóstoles de la lectura hemos creído siempre que a través de ella se crearía un mundo más justo, más tolerante, más inteligente y más pacífico. Más humano, en suma. Hemos creído que alguien que se conmoviera con las desdichas adulterinas de Anna Karenina y el Conde Vronski no podría luego, por ejemplo, llamar alimañas a quienes cometen una infidelidad o se divorcian. Que quien se emocionara sumergiéndose en el alma insatisfecha de Emma Bovary no sería capaz de pegarle una paliza a su mujer o de negarle el ingreso en el Círculo del Liceo a Montserrat Caballé. Que aquel que se estremeciera al conocer la vida de Primo Levi en Auschwitz o la de Anna Frank en Ámsterdam no tendría ya nunca la desvergüenza de -pongo por caso- votar a Batasuna, apoyar la guerra de Irak, defender Guantánamo o enmascarar con palabrería libertaria la dictadura cubana. Hemos creído siempre, en fin, que los libros eran el manual de instrucciones de la naturaleza humana y que quien leía terminaba descifrando sus mecanismos y mejorando su rendimiento. Pero a la vista está que hemos creído mal.

A los niños y a los adolescentes les instigamos casi enfermizamente a que lean, anunciándoles las siete plagas si no lo hacen. Pero habría que preguntarse si esa obsesión está justificada por tantas plagas como decimos. ¿Son menos corruptos los que leen? ¿Son menos despóticos en sus trabajos o en sus casas? ¿Respetan más las señales de tráfico? ¿Sienten menos cólera, saben dominarla mejor? ¿Tienen mayor clarividencia política? ¿Son menos violentos? Hace años leí un artículo -seguramente de algún norteamericano extravagante- en el que se sostenía que entre los individuos de mayor nivel cultural estaban más extendidas las prácticas sadomasoquistas. No quiero poner de ejemplo a Hannibal Lecter, pero creo que la duda es razonable.

Son no obstante los razonamientos desvariados de este texto, sin duda, la mejor prueba de que leer -lo hago mucho- no siempre trae provecho. -


Luisgé Martín
(Madrid, 1962) es autor, entre otros libros, de Los amores confiados, El alma del erizo,
y Las manos cortadas.

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Artículo original publicado en Babelia el 30 de agosto de 2008.

Prueba de que seguramente pasó desapercibido es que, lectores habituales como somos del citado suplemento cultural, no es hasta hoy que hemos accedido a este artículo. Por eso lo reproducimos íntegro para contribuir a su divulgación.

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