miércoles, 28 de marzo de 2007

Publicidad: nuevos soportes, los mismos mensajes


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lunes, 26 de marzo de 2007

sábado, 24 de marzo de 2007

Juegos de niños: la A




Ahora alivia

en el almijar

el ardor del atardecer

y acércate a la

Aljafería por el ameno

paseo de Agustín. ¿Sabrás

llegar sin vacilar? Sin duda

si alcorzas te perderás.

¿Es por aquí aaaaaaaa o por allá?

¿Dónde estás?a aaaaaaaa aNiña, ¿dónde irás?

Niño, ¿qué harás?aa aaaaaaaaa aNo pares de hablar.

Ya no ando másaaa aaaaaaaa aaaTe das por vencida

¡Eso ni hablar!aaaaa aaaaaaaaaaaa Pues sigamos

la marcha. Si te vas a enfadar, me marcho

y te dejo y te vuelvo a olvidar.

Agotas mis pasos, no pides perdón, ni haces,

ni juegas, ni amainas, ni naces, ni vives.

Te quedas conmigoaaa aaaaaaaa o me alejas de ti.

No quiero elegiraaaa aaaaaaaa aaa ate prefiero a ti.

Contigo me quedoaaaaa aaaaaaaa aaaaatu humo, tu viento,

tu verde y tu luz.aaaaaa aaaaaaaa aaaaaaSé que me ignoras.

Apura tu altivezaaaaaa aaaaaaaaa a aaaaaaaay tal vez

sea tu amigoaaaaaaaaa aaaaaaaa aaaaaaaaa¿No me crees?

publicado originalmente en www.desequilibros.com/

jueves, 22 de marzo de 2007

Ciudad de la Pintura


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Muestra virtual de más de 120000 cuadros. Se puede buscar por autores, museos, estilos o temas.
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La Ciudad de la Pintura, ideada por la Asociación "Ayúdale a Caminar", es un espacio destinado a la creación y mantenimiento de puestos de trabajo para personas discapacitadas. La labor profesional que realizan los trabajadores minusválidos en esta Ciudad, tiene como meta la difusión del Arte.
Le invitamos a visitar nuestra web y a disfrutar del contenido de esta pinacoteca virtual.

Manuscritos iluminados



Más de 80000 imágenes, en formato viñeta o a toda pantalla procedentes de más de 4000 manuscritos guardados en un centenar de bibliotecas y colecciones de Francia.

Se pueden hacer visitas virtuales y búsquedas.


La temática es variada: desde los Reyes de Francia, Las Guerras, una especial dedicado a la letra A, las ciencias o la Edad Media iluminada.


Siempre nos gusta dejar un botón de muestra. Helo aquí:

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Ustedes perdonarán la procacidad de la imagen. No me he podido resistir. Es del "Canon medicinae" de Avicena.

Visto en el Ciberpaís, pero en la edición impresa.

martes, 20 de marzo de 2007

Las Señoritas de Aviñón cumplen 100 años



"Con veinticinco años, Picasso sufre una de las más graves crisis personales y creativas de su vida. Abandona los pinceles y se recluye en su estudio. El pintor busca y, tras seis meses de trabajo, encuentra “Las señoritas de Aviñón”, una creación genial que abrió una brecha entre el pasado y el futuro de la pintura y que ahora celebra su centenario".

Así empieza el especial que le dedica al pintor y a la pintura la revista Descubrir el Arte en su número de marzo: "Las Señoritas de Aviñón siguen tan frescas. Cumple un siglo el lienzo que abrió una brecha entre el pasado y el futuro de la pintura".

También Letras Libres le dedica un artículo este mes:
...había que preguntarse si la pintura podía ser, como más tarde diría Picasso, “más real que la realidad”, o, aún mejor, su propia realidad. Era necesario, pues, indagar. Y eso hizo. Comenzó en el otoño de 1906 y no paró hasta que, en el verano de 1907, encontró la respuesta: Las señoritas de Aviñón.
“Es la primera vez en el trabajo de Picasso en que la expresión de los rostros no es trágica ni apasionada. Estas máscaras están casi enteramente alejadas de la humanidad. No son sin embargo dioses; tampoco héroes o titanes; ni siquiera figuras simbólicas o alegóricas. Son problemas al desnudo, signos blancos sobre un pizarrón negro.
Y la puerta del siglo XX se abrió de pronto
."
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El diario La Razón dedicó en su día un artículo al tema y nos descubría que el MOMA, museo en el que se encuentra el cuadro, iba a dedicar una exposición monográfica al cuadro y a su autor.
¿Qué mejor excusa para montar una exposición que un aniversario? Y más cuando el artista es Picasso, el museo es el MoMA y la ciudad es Nueva York. Es imposible pasarlo por alto y de hacerlo no habría perdón. El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) aprovecha, por tanto, el centenario de «Les Demoiselles d´Avignon» (1907), obra considerada la piedra angular del Modernismo y pieza de referencia del museo, para inaugurar el próximo 9 de mayo la exposición «Las señoritas de Aviñón a los 100», que recogerá los estudios preparatorios con los que trabajó el pintor andaluz durante el invierno de 1906-1907 en París antes de completar la obra en España.
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Para finalizar este breve resumen bibliografico, el enlace a la visita virtual que ha preparado el MOMA para la citada exposición. En inglés, eso sí.
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lunes, 19 de marzo de 2007

Galería de despropósitos (2ª)

Hace un par de meses pusimos la primera entrega.

Volvemos con nuevas imágenes.

Todas ellas son reales como la vida misma, no hay fakes ni retoques ni photoshop. No es necesario: Todas demuestran que la realidad supera la ficción.

Que las disfruten. Y si tienen alguna que quieran enseñarnos, con mucho gusto la pondremos en la próxima entrega.
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viernes, 16 de marzo de 2007

Me gusta cuando callas...

No es habitual escuchar a un poeta recitar sus propios versos. Y menos aún lo es cuando el poeta ya ascendió al olimpo de los clásicos. Cerrad los ojos y escuchad.
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jueves, 15 de marzo de 2007

Lectura: estímulo, seducción, misterio

Me dice axiertxo en un comentario que la censura de mi blog en china se debe a la cantidad de pr0n que pongo en él.

Obviamente bromea pero hoy le voy a dar gusto.

Inspirándome en los post de los viernes de Vailima, deliciosos siempre, aquí os dejo una secuencia de imágenes que demuestra que la lectura es siempre estimulante, seductora y misteriosa.

Salud.
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domingo, 11 de marzo de 2007

Portal Escritoras Españolas



Cito textual la noticia de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes:

"La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes inauguró el día 8 de marzo el Portal Escritoras Españolas, que reúne, entre otras, las obras de Santa Teresa de Jesús, Concepción Arenal, María de Zayas, Fernán Caballero, Emilia Pardo Bazán, Rosalía de Castro y María Rosa Gálvez, mujeres adelantadas a su tiempo que rompieron las limitaciones de género para producir grandes obras literarias.

A través de esta nueva página electrónica, dirigida por
M.ª Ángeles Ayala, profesora de la Universidad de Alicante, el usuario de cervantesvirtual.com puede profundizar en la vida y la obra de autoras tan fascinantes como Rosario de Acuña (1851-1923), la segunda mujer que estrenó en el Teatro Español y una de las primeras en ocupar la tribuna del Ateneo y en ser miembro de la logia masónica Constante Alona; o Gertrudis Gómez de Avellaneda (Puerto Príncipe, 1814-Sevilla, 1873), quien viajó por todo el mundo y fue propuesta como miembro de la Real Academia Española, institución que nunca aceptó su ingreso (Carmen Conde fue la primera académica de la RAE, en 1978).

El Portal Escritoras Españolas comienza su andadura con doce autoras, la mayoría de ellas del siglo XIX, momento en el que, gracias al liberalismo y al movimiento romántico, la mujer se incorpora a la tradición literaria en España. La pretensión es dar cabida tanto a las escritoras que gozan de indudable reconocimiento como a aquellas que permanecen en un injustificado olvido; a las ya incluidas se irán sumando otras mujeres de letras, como Josefa Amar y Borbón (XVIII), quien, entre otros textos, escribió un Discurso en defensa del talento de las mugeres (1786)."

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jueves, 8 de marzo de 2007

Tras la persiana


Me gusta llegar primero y abrir la ventana y a través de las rendijas de la persiana mirar a oscuras el movimiento de la calle. A esa hora hay mucha gente y fuera la luz es intensa. Dentro todo está igual que cada día. Luego llega él y entra despacio. A partir de ese momento su presencia lo llena todo, me aleja de la ventana y paraliza el pensamiento y la palabra.

Los aromas de las tiendas de especias entran en la alcoba, en medio del calor de la tarde. El bullicio de la plaza del mercado ahoga nuestros gemidos, acompaña el desenfrenado movimiento de nuestros cuerpos y cuando exhaustos reposan éstos, ahuyenta el silencio que precede al sueño y nos arrulla suavemente. Y esa sensación es deliciosa porque todo sucede justo afuera de la alcoba. Una puerta endeble y vieja nos separa de la callejuela, transitada todo el día, y una persiana cubre la única ventana, abierta. Sólo al atardecer se filtran tenues hilos de luz bajo los cuales la piel humedecida brilla. Sorprende que los transeúntes del exterior no perciban nuestra entrega, no se sientan atraídos hacia lo que adentro está sucediendo; que no adivinen que detrás del portón avejentado por los años y tras la persiana deslucida por la luz de infinitos atardeceres, ante sus ojos, se está representando cada tarde la misma escena.

Ya de noche, la actividad va cesando, las voces suenan lejanas y llega poco a poco el silencio aterrador que precede a nuestra separación. Salimos mudos por la puerta, juntos ahora, pues quién nos puede ya reconocer. El final de la calle es también el final de nuestra unión. Después somos dos extraños en la noche que caminan, viajan en autobuses, se dirigen a sus respectivos destinos, anónimos y ausentes de todo a su alrededor. Los ruidos y olores de la plaza soleada resuenan en mi cabeza todavía durante horas, me obsesionan.

A veces vuelvo los domingos sola y me paro al otro lado de la calle, frente al portón, y lo observo absorta desde fuera, y a través de la persiana creo percibir nuestras siluetas o escuchar nuestras voces y sonrío satisfecha de complicidad conmigo misma. Compruebo que nadie se fija en él, que los viandantes pasan por delante sin sospechar, sin asomo de curiosidad y compran en los puestos de al lado, entran en las tiendas interiores, algún niño llora, alguien pone la radio en la casa contigua. Me asombra el carácter de este espacio que hemos elegido para nuestros encuentros, porque al estar situado al nivel de la calle, siempre con la ventana abierta para aliviar el calor, invita a la mirada curiosa y, sin embargo, se mantiene inexplicablemente privado e inexistente, protegiendo cada tarde nuestra clandestinidad.

Su silueta apoyada en la jofaina de porcelana se oscurece al caer la tarde, su piel ahora mate se desvanece momentáneamente ante mis ojos, sólo siento su mirada que cuenta cada poro de mi piel. Sus dedos mojan suavemente las hojas de la planta que agradece su caricia diaria. Y después, empapa un trapo de agua tibia y lo pasa por mi cuerpo con cuidado desde el cuello hasta las manos, por el vientre hasta las piernas, las caderas y la espalda, para borrar cada huella de su paso por mí. Siento un cansancio de muerte que me invade y del que no quisiera salir. Y entonces me veo a mí misma en la calle observando esta misma escena por la ventana, como paseante que al azar ha descubierto lo inesperado. Contengo la respiración nerviosa y atisbo sigilosa. En la alcoba tenuemente iluminada por el leve reflejo del sol tras la persiana veo a un hombre desnudo de tez oscura y tersa que se inclina sobre un lecho en el que yace tendido el cuerpo inerte de una mujer. Ella parece muerta pero mira fijamente a la ventana como sabiéndose observada. Su mirada y la mía se funden y huyo de allí sintiéndome intrusa, ajena espectadora de una ficción que no me corresponde.

Isolina Ballesteros. 2001

Publicado originalmente en www.desequilibros.com.


miércoles, 7 de marzo de 2007

¿Debería sentirme orgulloso?

He leído en meneame que hay una web que te permite hacer un test para ver si tu blog o sitio web son visibles en China o están bloqueados por la censura.
Hice la prueba con mi blog.
Es resultado fue éste que véis.
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Obviamente, no sé cuánto de fiable es el sistema, pero me sirve como punto de partida para una reflexión.
Hubo un tiempo en el que poder decir que estabas censurado por un régimen totalitario era sinónimo de algo importante: luchabas por defender valores universales de tolerancia y convivencia contra aquellos que querían imponer su criterio por la fuerza.
Ahora ya no lo tengo tan claro.
Más bien al contrario.
El tiempo pasa y la cosas, lejos de mejorar, empeoran. Simplemente cambia el escenario, pero la batalla sigue siendo la misma.
¿Qué alícuota parte de responsabilidad nos corresponde a cada uno de nosotros?
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martes, 6 de marzo de 2007

Leer puede perjudicar (levemente) la salud



Murder by the book. Asesinato por el libro. Houston
Librería especializada en libros de misterio.
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Créditos:
Agency: The Richards Group, Dallas, USA
Creative Director: Jim Baldwin
Art director: Kiran Koshy
Copywriter: Ed Johnson
Photographer : Tom Hussey

Simulacro y Simulación



Ha muerto Jean Baudrillard.

Su obra Simulacra and Simulation es un modelo de clarividencia. Si habéis visto Matrix sabéis de qué hablo. (Dentro de ese libro metía Neo el dinero que cobraba por traficar con software en la escena que precede a la aparición del conejo blanco. No he podido encontrar el video, lo siento).

La noticia viene de aquí.

Siempre nos gusta dejar un botón de muestra:
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"¿Alguna vez has tenido un sueño, que pareciera tan real que no lo puedes distinguir de la realidad? Y si no pudieras despertar de ese sueño, ¿cómo sabrías que estas soñando?"

lunes, 5 de marzo de 2007

Mentí en confesión



Ave María Purísima
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Con esta fórmula daba comienzo el ritual. Sin apenas comprender su significado último, era la contraseña que me permi­tía acceder, por lo visto, a un mundo intemporal y trascendente de la mano de un particular Virgilio que habría de guiarme por los pro­celosos abismos de mi mente pecadora y que, por ende, habría de librarme de los peligros que la influencia de los poderes del Averno podrían producir en mi infantil y débil carácter.

El padre Rafael era el guía. La llave de su inmensa sabidu­ría era la mágica fórmula de la Más Que Pura María sin la cual no era posible acceder a sus archivos de memoria, cual si computador fuera. Era de general conocimiento que su ver­dadero nombre era Rogaciano pero, en aras de la discreción propia de un religioso y, más que probablemente, para evitar el escarnio generalizado, decidió eludir su auténtico nombre de pila y respon­der por otro menos comprometido. Desde luego, esta noticia la difun­dieron la malas len­guas pero debe ser cierta habida cuenta de que después de todos estos años nunca he recibido un desmentido so­bre el particular.

No era un hombre mayor y se conservaba en bastante buena forma, como procuraba demostrar cada fin de semana ba­tiéndose al tenis con lo más granado de los padres de los alumnos del centro. Tampoco aparentaba ser lo austero que cabía esperar de su reli­giosa condición. Su nariz y cara permanentemente sonro­sadas le fraguaron una, no sé si mala o buena, fama de catador in­discrimi­nado y de invitado permanente a las Bodas de Caná, por más que el profesor de ciencias se empeñara en atribuir su rojizo color de tez a algún tipo de alteración parecida a lo que podría ser en el futuro una embolia. También era de general aceptación su amaneramiento, sensibilidad era el eufemismo habitual que usaban los adultos, aunque nunca nadie divulgó sobre él, lo que sin duda habría sido una difamación, ninguna acusación de comportamiento dudoso o proclividad hacia los menores.

Esta sensibilidad sí era pública en su confeso afán de versificar todo aquello que pasaba por su cabeza, lo que le convirtió en un prolijo creador de versos libres que, con un tufillo apenas di-si­mu­lado a Santa Teresa o San Juan de la Cruz, pero sin su clase, solía utilizar para explicar el sentido, real o alegórico, de unas ho­rribles esculturas de hierros retorcidos que tenía la costumbre de regalar en señal de amistad a aquellos privilegiados que eran mere­cedores de ella.

Uno de estos amasijos de hierros, un torero según todos los que lo vimos, una bailaora según sus rebuscados y cursis versos pseudo-modernistas, apareció en el recibidor de mi casa una tarde ante el asombro de todos lo que intentábamos, sin éxito como dije, averiguar qué era aquello. Lamento no recordar con fidelidad el contenido de las líneas que alababan las cualidades artísticas del arte folklórico y de sus transmisores en osado parangón con el ejercicio poético en el que quedaba plasmado ese panegírico.

Yo era muy joven, nueve o diez años, y no acertaba a com­prender nítidamente el ambiente jocoso, más bien risueño, que se respiró siempre alrededor de aquella escultura y que la condenó sin más dilación a las profundidades del armario más olvidado de entre los dedicados a objetos inútiles o caducos. Ahora la contemplo y me da la sensa­ción de que precios más altos se han pagado por mucho menos. En fin; el padre Rafael era amigo de la familia. Quizá otro destino mere­ció su desinteresado obsequio.

Por tratarse de un Colegio confesional era costumbre ce­lebrar cada mes una Eucaristía, Misa parecía más simple pero no era res­petuoso al parecer, para los alumnos de cada curso, y ofre­cer la correspondiente oportunidad de acceder a la Comunión en paz con todo lo imaginable a través de la previa Confesión. Penitencia, quise decir. Ésta solía tener lugar, de forma individual y voluntaria, la tarde anterior. Aunque era posible no ir, no era posible sustraerse a la emoción de salir de clase en horas lecti­vas y dirigirse por pasillos habitualmente prohibidos hacia una en­trevista personal con un señor que nunca desvelaría el contenido de la conversación. Por supuesto, los más osados aprovechaban el cambio de clase para repetir su turno de salida y pasear un rato por desiertos Halls, ojear aburridos y secretos tablones o sentirse hé­roes mientras arriesgaban su pellejo por un poco de popularidad.

Siempre tocaba en clase de religión o plástica, nunca en matemáticas o lenguaje. El conducto habitual era el de la lista previa y llamamiento personal a través del anterior, que era el que te avi­saba a su regreso. La picaresca hacía el resto. Yo no era un pícaro, ni siquiera un valiente, temeroso de ser descubierto, transparente a todo lo que intentaba ocultar. Yo pensaba si eso no sería una espe­cie de merecido por intentar engañar. El caso es que llegó mi turno, no accedí a comerciar con él por miedo a incurrir en grave delito disciplinario –si un ciego guía a otro ciego, ambos caerán en la hoya–, y me dirigí a las dependencias donde habría de tener lugar la entre­vista al más alto nivel.

Era habitual saber con antelación el nombre del cura, perdón, sacerdote, que en esa ocasión ejercería de tal, así que podía haber evitado el en­gorroso encuentro, pero en mi ingenuidad no se me ocu­rrió sospe­char o prever, para evitar situaciones comprometidas, por donde podía llegar a discurrir una conversación trivial y amistosa con un mayor, trivialidad y amistad, por cierto, que serían utili­zadas como medio de sonsacar mis pecadillos y que tenían el efecto de dejarme muy satis­fecho por mi correcto comportamiento y, de paso, me quitaban el oculto temor a la reacción de aquel individuo que se decía poseedor del privilegio de ponerme en contacto con Dios: se contaban terri­bles penitencias impuestas por banales faltas e in­cluso impúdicas escenas que harían enrojecer al más desvergon­zado. No era esto lo que se decía del padre Rafael.

Llamé educado a la puerta, asomé la cabeza y su sonrisa, creo que sincera, me invitó a pasar. Recité la contraseña: ahora ya se po­día empezar a hablar. Preguntas insulsas, respuestas vagas, de la familia, de estudios, del tenis al que jugaban mi padre y él, todo muy su­perficial, disfrazado de conversación entre hombres. Y entonces fue cuando ocurrió. No es que él no tuviera derecho a co­nocer el destino seguido por su regalo pero no era ese el momento adecuado para preguntar por él ni tenía delante a la persona ade­cuada para responderle. Quizá pensó que yo no daría las típicas explicaciones que no dicen nada; quizá nuestra conversación se dirigió en aquella direc­ción; quizá yo cometí alguna imprudencia y mencioné lo innombra­ble; no sé, el caso es que me preguntó por su escultura, pero no sólo eso, sino que también pretendió saber si la habíamos colgado en alguna pared de la casa, ese debía ser su cometido.

–Sí–, mentí. ¡Elí, Elí, lemá sabakhthaní!

Consciente de que lo hacía, lo único que me empujó a ac­tuar de aquella, censurable a todas luces, manera, fue un doble te­mor: a la reacción del despechado artista –…arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes– y a la de mis pa­dres cuando descubrieran, abochornados, que de nada se podía hablar en mi presencia porque todo lo contaba. Desde aquel día decidí eludir al padre Rogaciano y a sus conflictivas curiosidades sobre intimidades familiares. El padre Florentino, quien nunca en­cubrió su verdadero nombre y, por tanto, nada ocultaba, anciano y con su sempiterno olor a ajo, no hacía preguntas.

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Relato publicado originalmente en www.desequilibros.com.

viernes, 2 de marzo de 2007

¿Hace cuánto que no escribes una carta?




Campaña de Australia Post.

No eres tú, soy yo... (microcuento)



Tras darle más vueltas de las necesarias
a la cucharilla en el café,
él levantó la cabeza,
la miró constreñido,
y le dijo:


- No eres tú, soy yo...


Y de este modo vengó a todo el género masculino,
por los siglos de los siglos.


Javi, con (sin) tu permiso
publicado originalmente en www.desequilibros.com

jueves, 1 de marzo de 2007

Proyecto Rock-Ola



La historia de la Sala Rock-Ola contada por aquellos que la vivieron en su día o con posterioridad.
También encontrarás decenas de vídeos de grupos que allí actuaron.
Fue seguramente la sala emblemática de aquellos años de catarsis cultural y social.

En su momento ya hablamos un poco del tema, aunque centrándonos en otro de los personajes claves de la época.

Siempre nos gusta dejar un botón de muestra. Helo aquí, con otro de los más conspicuos protagonistas de momento:
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Azorín: 40 años



Bautizó a la generación del 98 y fue uno de los miembros más conspicuos y prolíficos de aquel notable grupo. Fue también el más longevo y uno de los grande renovadores del lenguaje literario español en el siglo XX. Pero es quizá el miembro del 98 al que el tiempo ha concedido menos fortuna editorial. Sobre su vasta obra se cierne el olvido y concita menos lectores que coetáneos como Pío Baroja o Miguel de Unamuno. Este viernes, dos de marzo, se cumplen cuarenta años de la muerte de José Augusto Trinidad Martínez Ruiz, maestro de escritores, crítico, académico, narrador, periodista y dramaturgo consagrado con el seudónimo de Azorín.


Selección de bibliografía digital:

- Artículo que le dedica Heraldo de Aragón, del que he extraído el párrafo anterior;
- La entrada de la Wikipedia;
- En El poder de la palabra;
- Casa-Museo Azorín;

- Ficha de Azorín en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes;
- Reseña en el Rincón del Vago.
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